Testamento de Abraham · Capítulo 17
- 11. Levantose entonces Abraham y marchó a su casa, y la Muerte asimismo le fue siguiendo hasta allá.
- 22. Y subió Abraham a su aposento, y la Muerte subió con él. Y recostose Abraham en su estrado, y la Muerte vino y se sentó a sus pies.
- 33. Exclamó entonces Abraham: Aléjate, apártate de mí, porque deseo reposar en mi lecho. La Muerte respondió: No me apartaré de aquí hasta que arranque de ti tu espíritu.
- 44. Díjole Abraham: Por el Dios inmortal te conjuro que me digas la pura verdad: ¿Eres tú en verdad la Muerte? La Muerte le contestó: Ciertamente yo soy la Muerte; yo soy el destructor de los moradores del mundo.
- 55. Preguntó Abraham: Suplícote, pues eres la Muerte, que me declares si te acercas de esta guisa a todos los hombres con tanta nobleza, resplandor y hermosura.
- 66. La Muerte respondió: No es así, señor mío Abraham; por cuanto tus obras justas, el piélago insondable de tu hospitalidad y la grandeza de tu devoción para con Dios se convirtieron en corona sobre mi cabeza, y con gentileza, sosiego y gran dulzura me allego a los justos;
- 77. mas a los pecadores me presento con hedionda putrefacción y ferocidad, y con suma amargura, despidiendo una mirada espantosa y despiadada.
- 88. Dijo Abraham: Ruégote me oigas y me reveles tu fiereza natural y toda tu corrupción y acerba amargura. Y la Muerte respondió: No podrás soportar la vista de mi fiereza, justísimo Abraham.
- 99. Replicó Abraham: En verdad podré contemplar todo tu furor mediante el nombre del Dios vivo, porque el poder de mi Dios que mora en las alturas está conmigo.
- 1010. Entonces la Muerte se desnudó de toda su gracia y gentileza, y de toda su gloria y de la refulgente forma de sol con que se había engalanado, revistiéndose de un ropaje tiránico, y tornó su rostro tétrico y más horrendo que toda ralea de bestias feroces, y más inmundo que toda inmundicia.
- 1111. Y descubrió ante Abraham siete cabezas inflamadas de serpientes y catorce semblantes: uno de fuego ardiente y suma bravura, un semblante de densa lobreguez, un semblante pavoroso de víbora, un rostro de espantable precipicio, un rostro más feroz que el áspid, una faz de león aterrador y rostros de cerasta y de basilisco.
- 1212. Mostrole también un rostro de alfanje de fuego, y una faz de espada aguda, y un rostro de relámpago centelleante en extremo, acompañado de estrépito de truenos pavorosos.
- 1313. Descubriole asimismo otra faz de mar embravecido y turbulento, de raudal impetuoso y fiero, de espantable sierpe de tres cabezas, y un cáliz rebosante de ponzoñas; y en suma, exhibió ante él un furor insoportable y una amargura indecible, y toda plaga mortífera como emanación del hedor de la Muerte.
- 1414. Y por causa de tan espantosa amargura y ferocidad, perecieron siervos y doncellas en número de casi siete mil, y el justo Abraham cayó en profundo desmayo, de suerte que su aliento vital casi desfalleció del todo.