LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Pistis Sofía

Pistis Sofía · Capítulo 102

Jesús prosiguió su discurso y dijo a sus discípulos: Cuando yo haya ido a la Luz, proclamadlo al mundo entero y decidles: No dejéis de buscar de día y de noche y no os deis descanso hasta encontrar los misterios del Reino de la Luz, que os purificarán, os convertirán en luz refinada y os conducirán al Reino de la Luz.

2Decidles: Renunciad al mundo entero, a toda la materia que hay en él, a todas sus preocupaciones y pecados, en una palabra, a todas las relaciones que hay en él, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de todos los castigos que hay en los juicios.

3Decidles: Renunciad a la murmuración, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del fuego del ser con rostro de perro. Decidles: Renunciad a escuchar a escondidas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios del ser con rostro de perro. Decidles: Renunciad a la inclinación a litigar, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos de Ariēl.

4Decidles: Renunciad a la calumnia falsa, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del ser con rostro de perro. Decidles: Renunciad al falso testimonio, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y escapéis y seáis salvados de los ríos de fuego del ser con rostro de perro.

5Decidles: Renunciad al orgullo y a la altivez, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los pozos de fuego de Ariēl. Decidles: Renunciad al amor al vientre, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios de Amente. Decidles: Renunciad a la palabrería, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los fuegos de Amente.

6Decidles: Renunciad a la astucia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos que hay en Amente. Decidles: Renunciad a la avaricia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del ser con rostro de perro. Decidles: Renunciad al amor al mundo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de las vestiduras de brea y fuego del ser con rostro de perro.

7Decidles: Renunciad al saqueo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego de Ariēl. Decidles: Renunciad a las conversaciones malvadas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos de los ríos de fuego. Decidles: Renunciad a la maldad, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares de fuego de Ariēl.

8Decidles: Renunciad a la falta de compasión, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios de los seres con rostro de dragón. Decidles: Renunciad a la ira, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego de los seres con rostro de dragón. Decidles: Renunciad a la maldición, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares de fuego de los seres con rostro de dragón.

9Decidles: Renunciad al hurto, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares hirvientes de los seres con rostro de dragón. Decidles: Renunciad al robo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de Yaldabaōth. Decidles: Renunciad a la difamación, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del ser con rostro de león.

10Decidles: Renunciad a las peleas y disputas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos hirvientes de Yaldabaōth. Decidles: Renunciad a toda ignorancia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los servidores de Yaldabaōth y de los mares de fuego. Decidles: Renunciad a las malas acciones, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de todos los demonios de Yaldabaōth y de todos sus juicios.

11Decidles: Renunciad a la pereza, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares hirvientes de brea de Yaldabaōth. Decidles: Renunciad al adulterio, para que seáis dignos de los misterios del Reino de la Luz y seáis salvados de los mares de azufre y brea del ser con rostro de león.

12Decidles: Renunciad al homicidio, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del gobernante de rostro de cocodrilo —este está en el frío, la primera cámara de las tinieblas exteriores. Decidles: Renunciad a la falta de compasión y a la impiedad, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los gobernantes de las tinieblas exteriores.

13Decidles: Renunciad al ateísmo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los aullidos y del crujir de dientes. Decidles: Renunciad a las pociones mágicas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del gran frío y del granizo de las tinieblas exteriores. Decidles: Renunciad a la blasfemia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del gran dragón de las tinieblas exteriores.

14Decidles: Renunciad a las doctrinas del error, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de todos los castigos del gran dragón de las tinieblas exteriores. Decid a quienes enseñan las doctrinas del error y a todos sus discípulos: ¡Ay de vosotros! Si no os arrepentís ni abandonáis vuestro error, iréis a los castigos del gran dragón y de las tinieblas exteriores, que son sumamente malos, y jamás seréis devueltos al mundo, sino que dejaréis de existir hasta el fin.

15Decid a quienes abandonan las doctrinas verdaderas del Primer Misterio: ¡Ay de vosotros!, pues vuestro castigo es doloroso comparado con el de todos los hombres. Permaneceréis en el gran frío, el hielo y el granizo en medio del dragón y de las tinieblas exteriores, y desde esa hora jamás seréis devueltos al mundo, sino que quedaréis congelados en esa región; en la disolución del universo pereceréis y dejaréis de existir para siempre.

16Decid, en cambio, a los hombres del mundo: Sed serenos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Amad a los hombres, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Sed mansos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz.

17Decidles: Sed pacíficos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Sed misericordiosos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Dad limosna, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz.

18Decidles: Socorred a los pobres, enfermos y afligidos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Amad a Dios, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Sed justos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz.

19Decidles: Sed buenos, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Decidles: Renunciad a todo, para que recibáis los misterios de la Luz y subáis al Reino de la Luz. Estos son todos los límites de los caminos para quienes son dignos de los misterios de la Luz.

20A quienes hayan renunciado de ese modo dadles los misterios de la Luz y no se los ocultéis en absoluto, aunque sean pecadores y hayan vivido en todos los pecados e iniquidades del mundo que os he enumerado, a fin de que se conviertan, se arrepientan y se sometan del modo que acabo de exponeros. Dadles los misterios del Reino de la Luz y no se los ocultéis en absoluto;

21Pues a causa del pecado traje los misterios al mundo, para perdonar todos los pecados que han cometido desde el principio. Por esta razón os dije antes: No he venido a llamar a los justos. Ahora, pues, he traído los misterios para que a cada uno le sean perdonados sus pecados y sea recibido en el Reino de la Luz. Pues los misterios son el don del Primer Misterio, para que borre los pecados y las iniquidades de todos los pecadores.

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público