Epístola a Diogneto · Capítulo 11
- 11. Capítulo 11 — Estas cosas son dignas de ser conocidas y creídas.
- 22. No hablo de cosas extrañas, ni pretendo doctrinas ajenas a la recta razón; sino habiendo sido discípulo de los apóstoles, he venido a ser maestro de los gentiles.
- 33. Ministro las cosas que me fueron entregadas a aquellos que son discípulos dignos de la verdad.
- 44. Porque ¿quién que haya sido rectamente instruido y engendrado por la Palabra amante no procurará aprender con exactitud las cosas manifiestamente enseñadas por la Palabra a sus discípulos, a quienes la Palabra, habiéndose manifestado, se las reveló, hablándoles con claridad; no comprendida ciertamente por los incrédulos, mas declarada a los discípulos, los cuales, tenidos por fieles por Él, conocieron los misterios del Padre? Por esta causa envió a la Palabra, para que fuese manifestada al mundo; y habiendo sido menospreciada por el pueblo judío, fue predicada por los apóstoles y creída por los gentiles.
- 55. Éste es Aquel que fue desde el principio, que pareció nuevo y fue hallado antiguo, y que siempre nace de nuevo en los corazones de los santos.
- 66. Éste es Aquel que, siendo eterno, hoy es llamado Hijo; por quien la Iglesia se enriquece, y la gracia, ampliamente derramada, se multiplica en los santos, otorgando entendimiento, revelando misterios, anunciando los tiempos, regocijando a los fieles, dándose a los que la buscan, sin quebrantar las reglas de la fe ni traspasar los linderos de los padres.
- 77. Entonces el temor de la ley es cantado, y la gracia de los profetas es conocida, y la fe de los evangelios es confirmada, y la tradición de los Apóstoles es guardada, y el gozo de la Iglesia exulta; la cual gracia, si no la contristas, te enseñará lo que la Palabra comunica, por medio de quien quiere y cuando le place.
- 88. Pues cuanto somos movidos a hablar con celo por voluntad de la Palabra que nos manda, os lo comunicamos con esmero por amor a las cosas que nos han sido reveladas.