Historia de los Recabitas · Capítulo 18
- 11. Mas viéndome así alabado, deseó Satanás tentarme y arrojar contra mí sus dardos desde su altura; mas vino un ángel de Dios y me dijo: «Zósimo, he aquí Satanás viene para tentarte, mas el Señor peleará por ti, porque la gloria de tu fe atará a Satanás».
- 22. Y apareció un ángel de Dios, clamando y diciendo: «Bienvenido, bendito de Cristo; ven y te conduciré a la cueva que es la morada de tu cuerpo, pues tu cueva será testimonio del desierto, medicina para los enfermos que a ella acudan, lugar de prueba y piedra de toque para los demonios».
- 33. Y tomándome de la mano me confortó, y me condujo durante cuarenta días a la cueva en que yo moraba. Y hubo allí una mesa de justicia, y pasé la noche con los ángeles de Dios.
- 44. Y puse las tablas que me habían sido dadas por los santos bienaventurados sobre la grada del altar de mi cueva.