Protoevangelio de Santiago · Capítulo 11
- 11. Y tomando María un cántaro, salió a henchirlo de agua; y he aquí que oyó una voz que decía: '¡Dios te guarde, llena de gracia! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.' Y miraba alrededor, a derecha e izquierda, para ver de dónde provenía aquella voz. Y sobrecogida de temblor, entró en su casa, dejó el cántaro, tomó la púrpura, y sentándose en su asiento, púsose a hilarla.
- 22. Y he aquí que un ángel del Señor se puso delante de ella, diciendo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante del Señor de todas las cosas, y concebirás por su Verbo.' Mas oyendo ella esto, vacilaba en su interior, diciendo: '¿Concebiré yo del Señor, del Dios vivo, y pariré como toda mujer da a luz?'
- 33. Y respondió el ángel, diciéndole: 'No será así, María; porque la virtud de Dios te hará sombra; por lo cual también lo santo que nacerá de ti será llamado Hijo del Altísimo. Y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.' Y dijo María: 'He aquí la sierva del Señor delante de él; hágase en mí conforme a tu palabra.'