Protoevangelio de Santiago · Capítulo 12
- 11. Y habiendo acabado el hilado de la púrpura y de la grana, las llevó al sacerdote; y el sacerdote la bendijo, diciendo: 'María, el Señor Dios ha engrandecido tu nombre, y serás bendita en todas las generaciones de la tierra.'
- 22. Y llena de gozo, María fue a casa de Elisabet su parienta, y llamó a la puerta. Y oyéndola Elisabet, arrojó el huso, y corrió a la puerta y abrió; y viendo a María, la bendijo diciendo: '¿De dónde esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque he aquí, tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura que llevo en mi vientre saltó de alegría en mí, para bendecirte.'
- 33. Y permaneció María cerca de tres meses en casa de Elisabet; y de día en día crecía su vientre, y llena de temor se volvió a su casa, y se escondía de los hijos de Israel. Y era ella de edad de dieciséis años cuando acontecieron estas cosas.