Oráculos sibilinos · Capítulo 4
- 1PUEBLOS de la jactanciosa Asia y de Europa,
- 2oíd cuán grandes cosas, en demasía verdaderas, estoy a punto,
- 3a través de una boca de muchos tonos, desde mi gran morada,
- 4de profetizar; ningún oráculo soy
- 5del mentiroso Febo, a quien hombres vanos llamaron dios,
- 6y aun falsearon más llamándole vidente;
- 7sino del Dios poderoso, a quien manos de hombres
- 8no formaron como a ídolos mudos esculpidos de piedra.
- 9Porque no tiene por morada suya una piedra
- 10sobremanera muda y desdentada traída a un templo,
- 11muy grave deshonra de los inmortales;
- 12porque no puede ser visto desde la tierra ni medido
- 13por ojos mortales, ni formado por mano mortal;
- 14él, mirando a un tiempo a todos, no es visto
- 15él mismo por ninguno; suyas son la tenebrosa noche,
- 16y el día, y el sol, y las estrellas, y la luna, y los mares
- 17con peces, y la tierra, y los ríos, y la boca
- 18de fuentes perennes, criaturas destinadas a la vida,
- 19y las lluvias que a un tiempo producen el fruto del campo,
- 20y del árbol y de la vid y del aceite. Este Dios un azote
- 21hizo vibrar dentro de mi corazón para hacerme declarar
- 22en verdad a los hombres qué cosas han acontecido ya
- 23y cuántas cosas les han de sobrevenir todavía
- 24desde la primera generación hasta la undécima;
- 25porque él mismo, trayéndolas a cumplimiento,
- 26probará todas las cosas. Mas tú en todas las cosas,
- 27oh pueblo, presta todo oído a la Sibila,
- 28que derrama de su boca consagrada una voz verdadera.
- 29Bienaventurados entre los hombres serán en la tierra
- 30cuantos amaren al Dios poderoso,
- 31ofreciéndole alabanza antes de beber y comer,
- 32confiando en la piedad. Cuando contemplaren
- 33templos y altares, figuras de piedras mudas,
- 34imágenes de piedra y estatuas hechas por manos,
- 35contaminadas con la sangre de cosas vivientes
- 36y sacrificios de cuadrúpedas bestias,
- 37las desecharán todas; y mirarán
- 38a la gran gloria de un solo Dios, y no
- 39cometerán presuntuoso homicidio ni dispondrán
- 40de ganancia hurtada, las cuales cosas son abominabilísimas;
- 41ni vergonzoso deseo por la cama ajena
- 42tendrán, ni vil y aborrecible concupiscencia de varones.
- 43Sus costumbres, su piedad y su carácter
- 44los otros hombres, que aman la vida desvergonzada,
- 45jamás imitarán; sino que, escarneciéndolos
- 46con mofa y burla como niños en su insensatez,
- 47les achacarán falsamente tantas obras
- 48culpables y perversas cuantas ellos mismos hacen.
- 49Porque tardo es todo el linaje del género humano
- 50para creer. Mas cuando el juicio del mundo
- 51y de los mortales viniere, el cual Dios mismo traerá,
- 52juzgando a un tiempo a los impíos y a los piadosos,
- 53entonces a la verdad enviará a los impíos
- 54a las tinieblas de abajo, y sabrán entonces
- 55cuánta impiedad obraron; mas los piadosos
- 56permanecerán aún sobre la tierra fructífera,
- 57dándoles Dios aliento, y vida, y gracia.
- 58Mas todas estas cosas en la décima generación
- 59habrán de acontecer; y ahora qué cosas serán
- 60desde la primera generación, ésas diré.
- 61Primero sobre todos los mortales reinarán los asirios,
- 62y por seis generaciones retendrán el dominio
- 63del mundo, desde el tiempo en que el Dios del cielo,
- 64airado contra las ciudades y contra todos los hombres,
- 65cubrió con el mar y un desbordante diluvio la tierra.
- 66A ellos los medos subyugarán, mas en el trono
- 67por dos generaciones solamente se regocijarán;
- 68en cuyos tiempos estos sucesos habrán de acontecer:
- 69noche oscura vendrá a la hora del mediodía,
- 70y del cielo las estrellas y la luna en su curso
- 71desaparecerán; y la tierra sacudida en tumulto
- 72por un gran terremoto derribará muchas ciudades
- 73y obras de hombres de cabeza; y desde el abismo
- 74asomarán las islas del mar.
- 75Mas cuando el gran Éufrates con sangre
- 76estuviere hinchado, entonces se suscitará también
- 77entre los medos y los persas terrible contienda
- 78en batalla; y los medos caerán y huirán
- 79bajo las lanzas persas más allá de las poderosas aguas
- 80del Tigris. Y el poder persa será
- 81el mayor en todo el mundo, y tendrán ellos
- 82una generación de dominio felicísimo.
- 83Y habrá tantas malas obras
- 84cuantas los hombres desearían apartar: el estruendo de la guerra,
- 85y homicidios, y discordias, y destierros,
- 86y derribamiento de torres y asolamiento de ciudades,
- 87cuando la Hélade muy gloriosa navegare
- 88sobre el anchuroso Helesponto, y llevare
- 89a Frigia dolor y al Asia perdición.
- 90Y a Egipto, tierra de muchos surcos,
- 91vendrá penosa hambre, y la esterilidad
- 92prevalecerá durante veinte años en su curso,
- 93en el tiempo en que el Nilo, sustentador del trigo, ocultare
- 94su oscura onda en alguna parte debajo de la tierra.
- 95Y vendrá del Asia un gran rey
- 96empuñando una lanza, con naves innumerables,
- 97y andará por los húmedos senderos del abismo,
- 98y navegará tras haber cortado el monte
- 99de encumbrada cima; a él, fugitivo
- 100de la batalla, la medrosa Asia recibirá.
- 101Y a Sicilia la desventurada una corriente
- 102de potente fuego abrasará toda, mientras el Etna
- 103su llama arroja; y en la profunda sima
- 104abajo caerá la magna ciudad de Crotona.
- 105Y habrá contienda en la Hélade; se enfurecerán
- 106unos contra otros, derribarán muchas ciudades,
- 107y peleando destruirán a muchos hombres;
- 108mas equilibrada es la contienda para ambos lados.
- 109Mas cuando el linaje de los hombres mortales llegare
- 110a la décima generación, asimismo entonces
- 111sobre los persas habrá un yugo servil
- 112y terror. Mas cuando los macedonios
- 113ostentaren el cetro, habrá para Tebas
- 114una funesta conquista por la espalda, y carios
- 115habitarán en Tiro, y los tirios serán destruidos.
- 116Y Babilonia, grande a la vista pero pequeña para la lid,
- 117quedará con muros que con vanas esperanzas fueron edificados.
- 118En Bactria macedonios habitarán;
- 119mas los de Susa y los de Bactria
- 120huirán todos hacia la tierra de la Hélade.
- 121Acontecerá entre los que aún están por ser,
- 122cuando el Píramo de plateados remolinos, sus riberas
- 123inundando, llegue hasta la isla sagrada.
- 124Y Cibira caerá y Cícico,
- 125cuando, sacudida la tierra por terremotos, caigan las ciudades.
- 126Y la arena sepultará a toda Samos bajo montículos.
- 127Y Delos no será ya visible, sino que las cosas
- 128de Delos serán todas invisibles.
- 129Y a Rodas vendrá el mal postrero, mas el mayor.
- 130El poder macedonio no permanecerá;
- 131mas desde el occidente una gran guerra italiana
- 132florecerá, bajo la cual el mundo llevará
- 133un yugo servil y a los italianos servirá.
- 134Y tú, oh desdichada Corinto, contemplarás
- 135en algún tiempo tu conquista. Y tu torre,
- 136oh Cartago, se abatirá por tierra.
- 137Miserable Laodicea, a ti en algún tiempo
- 138te allanará el terremoto, derribándote de cabeza,
- 139mas tú, ciudad firmemente asentada, otra vez
- 140te levantarás. ¡Oh Licia, Mira hermosa!,
- 141a ti nunca la agitada tierra
- 142te afirmará; mas cayendo de cabeza en tierra
- 143orarás tú, a manera de forastera,
- 144para huir hacia otra tierra,
- 145cuando en algún tiempo el agua oscura del mar,
- 146con truenos y terremotos, ponga fin al estrépito
- 147de Pátara por sus impiedades.
- 148También para ti, Armenia, queda reservado
- 149un servil destino; y vendrá asimismo
- 150a Sólima un funesto soplo de guerra
- 151desde Italia, y despojará el gran templo de Dios.
- 152Mas cuando éstos, confiando en su necedad, desecharen
- 153su piedad y consumaren homicidios
- 154alrededor del templo, entonces desde Italia
- 155un rey poderoso, a manera de esclavo fugitivo,
- 156huirá por sobre la corriente del Éufrates, sin ser visto,
- 157desconocido, el cual osará en algún tiempo abominable culpa
- 158de matricidio, y muchas otras cosas,
- 159teniendo confianza en sus manos perversísimas.
- 160Y muchos teñirán por el trono con sangre
- 161el suelo de Roma mientras él huye por tierra parta.
- 162Y de Siria vendrá el caudillo principal de Roma,
- 163quien, habiendo incendiado el templo de Sólima
- 164y degollado a muchos de los judíos,
- 165traerá destrucción sobre su gran y ancha tierra.
- 166Y entonces también derribará un terremoto
- 167tanto a Salamina como a Pafos, cuando la oscura agua
- 168se arroje sobre Chipre bañada por multitud de olas.
- 169Mas cuando de la honda hendidura de la tierra italiana
- 170salga fuego fulgurando en el anchuroso cielo,
- 171y abrase muchas ciudades y destruya a los hombres,
- 172y mucha ceniza negra llene el gran firmamento,
- 173y caigan del cielo menudas gotas como tierra roja,
- 174sabed entonces el furor del Dios del cielo,
- 175por cuanto ellos sin causa destruirán
- 176la nación de los piadosos. Y entonces la contienda
- 177despertada de la guerra vendrá al Occidente,
- 178y vendrá también el fugitivo de Roma,
- 179llevando una gran lanza, habiendo cruzado
- 180el Éufrates con sus muchas miríadas.
- 181¡Oh desdichada Antioquía!, no te llamarán
- 182más ciudad cuando alrededor de sus lanzas
- 183a causa de tus propias locuras caigas.
- 184Y luego sobre Esciros una pestilencia
- 185y el temible estruendo de la batalla traerán destrucción.
- 186¡Ay, ay! ¡Oh desdichada Chipre!, a ti
- 187te cubrirá una ancha ola del mar, a ti
- 188arrojada a lo alto por los torbellinos de los vientos tempestuosos.
- 189Y al Asia vendrán grandes riquezas,
- 190que Roma misma una vez, despojando, guardó
- 191en sus suntuosas moradas; y dos veces tanto
- 192y aun más devolverá ella al Asia,
- 193y entonces habrá sobreabundancia de guerra.
- 194Y las ciudades carias junto a las aguas del Meandro,
- 195ceñidas de torres y hermosísimas,
- 196serán por una amarga hambre destruidas,
- 197cuando el Meandro oculte sus oscuras aguas.
- 198Mas cuando la piedad pereciere de entre los hombres,
- 199y la fe y la justicia fueren escondidas en el mundo,
- 200inconstantes y con profana osadía
- 201viviendo practicarán desenfrenada violencia,
- 202y temerarias maldades; y de los piadosos
- 203nadie hará caso, sino que aun a todos ellos
- 204por insensatez destruirán enteramente
- 205en niñez necia, en su violencia
- 206regocijándose y teniendo en sangre sus manos;
- 207sabe tú entonces que Dios ya no será benigno,
- 208sino crujiendo con furor y destruyendo a todo
- 209el linaje de los hombres mediante un gran incendio.
- 210¡Ah, miserables mortales!, mudad estas cosas,
- 211ni provoquéis al Dios poderoso a ira extrema;
- 212mas deponiendo vuestras espadas y afilados puñales,
- 213y los homicidios y la desenfrenada violencia,
- 214lavad todo vuestro cuerpo en corrientes perennes,
- 215y alzando vuestras manos al cielo implorad perdón
- 216por las obras pasadas, y expiad con alabanza
- 217la amarga impiedad; y Dios concederá
- 218arrepentimiento; él no destruirá; y la ira
- 219contendrá él de nuevo, si en vuestros corazones
- 220todos vosotros practicareis la honrada piedad.
- 221Mas si, maldispuestos, no me obedeciereis,
- 222sino que con apego a extraña falta de cordura
- 223recibiereis todas estas cosas con mal oído,
- 224habrá sobre todo el mundo un fuego
- 225y grandísima señal con espada y con trompeta
- 226al nacer el sol; el mundo entero oirá el bramido
- 227y el poderoso estruendo. Y él quemará toda la tierra,
- 228y destruirá a todo el linaje de los hombres, y todas
- 229las ciudades, y los ríos, y el mar;
- 230todas las cosas quemará, y quedarán en negro polvo.
- 231Mas cuando ya todas las cosas hubieren sido reducidas
- 232a polvo y ceniza, y Dios hubiere calmado
- 233el fuego inefable que él encendió,
- 234los huesos y las cenizas de los hombres Dios mismo
- 235modelará de nuevo, y volverá él
- 236a levantar a los mortales, tal como eran antes.
- 237Y entonces será el juicio, en el cual Dios
- 238mismo como juez juzgará al mundo de nuevo;
- 239y a todos los que pecaron con impíos corazones, a ellos mismos,
- 240los volverá a esconder bajo montones de tierra,
- 241en el tenebroso Tártaro y en la Estigia Gehena.
- 242Mas todos los que fueren piadosos volverán
- 243a vivir sobre la tierra, y heredarán allí
- 244la inmarcesible bienaventuranza del gran Dios inmortal,
- 245dándoles Dios espíritu, vida y gozo a ellos,
- 246los piadosos; y todos ellos se verán a sí mismos
- 247contemplando la dulce y alegre luz del sol.
- 248¡Oh bienaventurado sobre la tierra será aquel hombre!