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Martirio de Policarpo · Capítulo 14

  1. 1Por tanto no le clavaron, sino que le ataron. Y él, poniendo las manos a la espalda y atado como egregio carnero escogido de gran rebaño para el sacrificio, ofrenda aceptable aparejada para Dios, alzó los ojos al cielo y dijo: 'Señor Dios Todopoderoso, Padre de Tu amado y bendito Siervo Jesucristo, por medio del cual hemos alcanzado el conocimiento de Ti, Dios de los ángeles y potestades y de toda la creación y de toda la familia de los justos que viven delante de Ti;
  2. 2yo Te bendigo por haberme tenido por digno de este día y de esta hora, para tomar parte en el número de Tus mártires, en el cáliz de Tu Cristo, para la resurrección de vida eterna, tanto de alma como de cuerpo, en la incorrupción del Espíritu Santo; entre los cuales sea yo recibido en este día en Tu presencia como sacrificio pingüe y agradable, así como Tú, Dios veraz y que no mientes, de antemano preparaste, mostraste y has cumplido.
  3. 3Por esto y por todas las cosas Te alabo, Te bendigo y Te glorifico, por medio del eterno y celestial Sumo Sacerdote Jesucristo, Tu Hijo muy amado, por el cual a Ti con Él y el Espíritu Santo sea la gloria, ahora y en los siglos por venir. Amén'.