Martirio de Policarpo · Capítulo 15
- 1Habiendo pronunciado el Amén y concluido su oración, los sayones encendieron el fuego. Y levantándose una gran llama, vimos un portento aquellos a quienes nos fue concedido contemplarlo, los cuales fuimos preservados para dar testimonio de lo acontecido a los demás.
- 2Porque el fuego, formando una figura abovedada, a manera de vela de navío hinchada por el viento, cercó como un muro el cuerpo del mártir; y él estaba en medio, no como carne abrasada, sino como pan que se cuece, o como oro y plata acrisolados en el horno. Y nosotros percibimos un olor tan fragante, como si exhalase aroma de incienso o de alguna otra especia preciosa.