Libro de Jaser · Capítulo 48
- 11. En aquellos días después de la muerte de Isaac ordenó el Señor y envió hambre sobre toda la tierra.
- 22. En aquel tiempo estaba Faraón rey de Egipto sentado en su trono en la tierra de Egipto, y estando acostado en su lecho soñó sueños; y vio Faraón en su sueño que estaba en pie junto al río de Egipto.
- 33. Y estando allí contempló y he aquí subían del río siete vacas gruesas de carne y hermosas de aspecto.
- 44. Y otras siete vacas enjutas de carne y feas de parecer subían tras ellas, y las siete vacas feas y enjutas devoraron a las siete vacas hermosas y gordas, mas su apariencia seguía tan mala y desmedrada como al principio.
- 55. Y despertó, y durmióse de nuevo soñando por segunda vez; y vio y he aquí siete espigas llenas y hermosas crecían en una sola caña, y siete espigas menudas y marchitas del viento oriental brotaban tras ellas, y las espigas menudas tragaban a las siete espigas gruesas y llenas; y despertó Faraón de su sueño.
- 66. Y por la mañana acordóse el rey de sus sueños y turbóse sobremanera su espíritu a causa de sus sueños; y apresuróse el rey y envió a llamar a todos los magos de Egipto y a sus sabios, y vinieron y pusiéronse delante de Faraón.
- 77. Y díjoles el rey: He tenido sueños y no hay quien los declare; y dijeron al rey: Cuenta tus sueños a tus siervos y los oiremos.
- 88. Y contóles el rey sus sueños, y respondieron todos a una voz diciendo al rey: ¡Viva el rey para siempre! Esta es la declaración de tus sueños:
- 99. Las siete vacas buenas que viste denotan siete hijas que te nacerán en los postreros días, y las siete vacas que viste subir tras ellas y que las devoraron son señal de que todas las hijas que te nacerán morirán durante la vida del rey.
- 1010. Y lo que viste en el segundo sueño de siete espigas buenas y llenas que crecían en una caña es que edificarás para ti en los postreros días siete ciudades por toda la tierra de Egipto; y las siete espigas menudas que brotaban tras ellas y que las tragaban mientras mirabas con tus ojos es señal de que las ciudades que edificares serán destruidas en los postreros días en vida del rey.
- 1111. Y habiendo hablado estas razones no inclinó el rey su oído a sus palabras ni puso en ellas su corazón, porque conoció el rey en su sabiduría que no daban la verdadera interpretación de los sueños; y acabando ellos de hablar respondióles el rey diciendo: ¿Qué es esto que me habéis dicho? Ciertamente habéis proferido engaño y hablado mentira; dadme pues ahora la declaración acertada de mis sueños si no queréis morir.
- 1212. Y mandó el rey después de esto llamar de nuevo a otros sabios, y vinieron y paráronse ante el rey; y contóles el rey sus sueños y respondiéronle todos conforme a la primera interpretación, encendiéndose la ira del rey y enojándose en gran manera, diciéndoles: Ciertamente habláis mentira y proferís vanidad en lo que habéis dicho.
- 1313. Y mandó el rey pregonar un bando por toda la tierra de Egipto diciendo: Ha decretado el rey y sus grandes que cualquier sabio que entienda en interpretación de sueños y no compareciere hoy ante el rey morirá;
- 1414. Y al varón que declarare al rey la verdadera interpretación de sus sueños dársele ha cuanto pidiere del rey. Y vinieron todos los sabios de Egipto ante el rey con todos los magos y encantadores que había en Egipto, en Gosén, en Ramesés, en Tafnes, en Zoar y en todos los confines de Egipto, y presentáronse todos delante del rey.
- 1515. Y congregáronse de todas las ciudades de Egipto todos los nobles, los príncipes y los servidores del rey, y sentáronse todos delante del rey; y refirió el rey sus sueños ante los sabios y los príncipes, asombrándose de la visión todos los que estaban sentados delante del rey.
- 1616. Y dividiéronse mucho los sabios en declarar los sueños ante el rey, diciendo algunos de ellos: Las siete vacas buenas son siete reyes que de la simiente del rey se levantarán sobre Egipto;
- 1717. Y las siete vacas malas son siete príncipes que se levantarán contra ellos en los postreros días y los destruirán; y las siete espigas de grano son siete grandes príncipes de Egipto que caerán en manos de siete príncipes menores de sus enemigos en las guerras de mi señor el rey.
- 1818. Y otros de ellos declaraban al rey de esta suerte diciendo: Las siete vacas buenas son las plazas fuertes de Egipto, y las siete vacas malas son las siete naciones de Canaán que vendrán contra las siete ciudades de Egipto en los postreros días y las asolarán;
- 1919. Y lo que viste en el segundo sueño de siete espigas buenas y malas es señal de que el reino de Egipto volverá a tu linaje como al principio;
- 2020. Y en tu reinado los de las ciudades de Egipto prevalecerán contra las siete ciudades de Canaán que son más fuertes que ellas y las destruirán, volviendo el señorío de Egipto a tu simiente.
- 2121. Y otros dijeron al rey: Esta es la interpretación de tus sueños: las siete vacas buenas son siete reinas que tomarás por mujeres en los postreros días, y las siete vacas malas significan que todas estas mujeres morirán en vida del rey;
- 2222. Y las siete espigas buenas y malas que viste en el segundo sueño son catorce hijos, los cuales se levantarán en los postreros días peleando entre sí, y siete de ellos destruirán a los otros siete que eran más poderosos.
- 2323. Y otros decían estas razones al rey: Las siete vacas buenas denotan que siete hijos te nacerán y matarán a siete de los hijos de tus hijos en los postreros días; y las siete espigas buenas del segundo sueño son príncipes contra quienes pelearán otros siete príncipes menores venciéndolos, vengando la causa de tus hijos y volviendo el reino a tu descendencia.
- 2424. Y oyó el rey todas las razones de los sabios de Egipto y la declaración de sus sueños, mas ninguna de ellas agradó al rey.
- 2525. Y conoció el rey en su sabiduría que no hablaban con acierto en todas aquellas razones, procediendo esto del Señor para desbaratar el consejo de los sabios de Egipto a fin de que saliese José de la cárcel y fuese engrandecido en Egipto.
- 2626. Y viendo el rey que ninguno de los sabios ni magos de Egipto acertaba en sus palabras encendióse su ira ardiendo su furor dentro de él.
- 2727. Y mandó el rey salir a todos los sabios y magos de su presencia, y salieron todos ellos delante del rey avergonzados y confusos.
- 2828. Y mandó el rey publicar un edicto por todo Egipto para que diesen muerte a todos los magos de Egipto sin dejar a ninguno con vida.
- 2929. Y levantáronse los capitanes de la guardia del rey tomando cada uno su espada en mano, comenzando a matar a los magos y sabios de Egipto.
- 3030. Y después de esto vino Merod copero mayor del rey y postróse delante del rey sentándose ante él.
- 3131. Y dijo el copero al rey: ¡Viva el rey para siempre y sea ensalzado su reino en la tierra!
- 3232. Enojóse el rey contra su siervo en aquellos días, hace ahora dos años, y púsome en prisión juntamente con el panadero mayor.
- 3333. Y estaba allí con nosotros en la cárcel un siervo hebreo del capitán de la guardia llamado José, a quien su amo había metido en prisión por enojo, y él nos servía allí.
- 3434. Y aconteció algún tiempo después estando nosotros presos que soñamos un sueño en una misma noche, yo y el panadero mayor, soñando cada uno conforme a la declaración de su sueño.
- 3535. Y vinimos por la mañana y contamos los sueños a aquel mozo, y declaró nuestros sueños a cada uno de nosotros interpretándolo con rectitud.
- 3636. Y aconteció que conforme nos declaró así sucedió la cosa, sin que cayese a tierra ninguna de sus palabras.
- 3737. Ahora pues, mi señor y rey, no mates a los sabios de Egipto sin causa; he aquí aquel siervo está todavía en la casa del capitán de la guardia en la cárcel aprisionado;
- 3838. Si plugiere al rey mándele llamar para que venga a tu presencia y él te hará saber la recta declaración del sueño que soñaste.
- 3939. Y oyó el rey las palabras del copero mayor y mandó suspender la muerte de los sabios de Egipto.
- 4040. Y mandó el rey a sus siervos traer a José ante él diciéndoles: Id a él y no le espantéis para que no se turbe y no sepa hablar con acierto.
- 4141. Y fueron los siervos del rey a José y sacáronle apresuradamente de la mazmorra; y afeitáronle los criados del rey y mudó sus vestidos de prisión y vino ante el rey.
- 4242. Y estaba el rey sentado en su trono real con vestidura principesca ceñido con efod de oro, resplandeciendo el oro finísimo que traía y deslumbrando las piedras de carbunclo, rubí y esmeralda de la corona sobre su cabeza, maravillándose José en gran manera del rey.
- 4343. Y el trono en que el rey se sentaba estaba cubierto de oro y plata y piedras de ónice, teniendo setenta gradas.
- 4444. Y era costumbre en toda la tierra de Egipto que todo varón que viniese a hablar al rey, si era príncipe o persona noble subía por el trono hasta la grada treinta y una, y descendía el rey hasta la grada treinta y seis y hablaba con él;
- 4545. Y si era hombre del pueblo subía hasta la tercera grada, y bajaba el rey a la cuarta y hablaba con él; siendo además costumbre suya que si alguno entendía en las setenta lenguas subiese las setenta gradas hablando con el rey cara a cara;
- 4646. Y el que no alcanzaba a las setenta subía tantas gradas cuantas lenguas sabía hablar.
- 4747. Y no reinaba nadie sobre ellos en Egipto en aquellos días a menos que supiese hablar en las setenta lenguas.
- 4848. Y cuando llegó José delante del rey inclinóse a tierra ante el rey y subió a la tercera grada, y sentóse el rey en la cuarta grada y habló con José.
- 4949. Y dijo el rey a José: He tenido un sueño y no hay quien lo declare acertadamente; y mandé hoy comparecer a todos los magos de Egipto y a sus sabios y contéles mis sueños mas ninguno supo darme recta declaración.
- 5050. Y he oído hoy decir de ti que eres varón entendido y que sabes declarar con acierto todo sueño que oyeres.
- 5151. Respondió José a Faraón diciendo: Cuente Faraón los sueños que ha tenido; ciertamente de Dios son las declaraciones; y refirió Faraón sus sueños a José: el sueño de las vacas y el sueño de las espigas, y cesó el rey de hablar.
- 5252. Y fue entonces José revestido del espíritu de Dios delante del rey y supo cuanto había de acontecer al rey desde aquel día en adelante, entendiendo la recta declaración del sueño del rey y habló delante del rey.
- 5353. Y halló José gracia en los ojos del rey, inclinando el rey su oído y corazón escuchando todas las razones de José; y dijo José al rey: No imagine el rey que son dos sueños, pues uno solo es; lo que Dios se propone hacer en toda la tierra lo ha mostrado al rey en su sueño, y esta es la recta declaración de tu sueño:
- 5454. Las siete vacas buenas y las siete espigas hermosas siete años son; y las siete vacas enjutas y las siete espigas marchitas siete años son: un solo sueño es.
- 5555. He aquí en los siete años venideros habrá grande abundancia en toda la tierra, y tras ellos vendrán siete años de hambre, hambre gravísima, de modo que toda la hartura será olvidada consumiendo el hambre a los moradores de la tierra.
- 5656. Y el haberse repetido el sueño a Faraón dos veces es porque la cosa está decretada por Dios y Dios se apresura a ponerla por obra.
- 5757. Ahora pues daré consejo al rey para librar tu vida y las vidas de los moradores de la tierra del estrago del hambre: busque el rey por todo su reino a un varón discreto y sabio que entienda en todos los negocios de gobierno y póngale sobre la tierra de Egipto.
- 5858. Y nombre el varón que pusieres sobre Egipto comisarios bajo su mando que recojan todo el grano de los años buenos que vienen, almacenando trigo y guardándolo en graneros señalados;
- 5959. Y quede aquel sustento de reserva para los siete años de hambre para sustentar al rey, a su pueblo y a toda la tierra, para que no perezca la tierra por el hambre.
- 6060. Y mándese a todos los moradores de la tierra que recoja cada uno el fruto de su campo de toda suerte de mantenimiento en los siete años buenos y lo guarde en sus almacenes para los días del hambre y vivan de ello.
- 6161. Esta es la recta declaración de tu sueño y este es el consejo conveniente para salvar tu vida y las almas de todos tus vasallos.
- 6262. Y respondió el rey diciendo a José: ¿Quién dirá o quién sabrá si tus palabras son ciertas? Y dijo José al rey: Esta será la señal de que todas mis palabras son verdaderas y de que mi consejo es bueno para ti:
- 6363. He aquí tu mujer está hoy en el trance de dar a luz y parirá un hijo y te alegrarás con él; y apenas saliere el niño del vientre de su madre tu hijo primogénito nacido hace dos años morirá y serás consolado por el niño que nacerá hoy.
- 6464. Y acabando José de hablar estas palabras al rey inclinóse delante de él y salió; y apenas hubo salido José de la presencia del rey cumpliéronse en aquel mismo día las señales que José había predicho al rey.
- 6565. Porque dio la reina a luz un hijo aquel día y oyó el rey la alegre nueva de su hijo y regocijóse; mas apenas salió el mensajero de la presencia del rey hallaron los siervos de Faraón al hijo primogénito del rey caído muerto en tierra.
- 6666. Y levantóse grande clamor y llanto en la casa del rey; y oyéndolo el rey dijo: ¿Qué rumor y duelo es este que oigo en la casa? Y anunciáronle que su hijo primogénito había muerto; y conoció entonces el rey que todas las palabras que José había hablado eran verdaderas, y consolóse el rey de la muerte de su hijo con el niño que le nació aquel día según José había dicho.