Libro de Jaser · Capítulo 35
- 11. Y vinieron todos los reyes de los amorreos y se apostaron en el campo para consultar con sus consejeros sobre lo que debían hacer con los hijos de Jacob, pues aún tenían temor de ellos diciendo: He aquí dos de ellos mataron a toda la ciudad de Siquem.
- 22. Y oyó el Señor las oraciones de Isaac y de Jacob, y llenó los corazones de todos los consejeros de estos reyes de tan gran miedo y terror que exclamaron unánimes diciendo:
- 33. ¿Estáis locos hoy, o no hay entendimiento en vosotros para que peleéis contra los hebreos? ¿Por qué os complacéis hoy en vuestra propia ruina?
- 44. He aquí dos de ellos entraron en la ciudad de Siquem sin temor ni pavor alguno y mataron a todos los moradores de la ciudad sin que ninguno pudiese resistirles; ¿cómo pues podréis pelear contra todos ellos juntos?
- 55. Ciertamente sabéis que el Dios de ellos los ama grandemente y ha hecho maravillas por ellos como jamás se hicieron desde los tiempos antiguos, y entre todos los dioses de las naciones no hay quien pueda obrar semejantes proezas.
- 66. Ciertamente Él libró a su padre Abraham el hebreo de mano de Nimrod y de mano de todo su pueblo, que muchas veces intentaron quitarle la vida.
- 77. Libróle también del fuego en el cual el rey Nimrod le había echado, y su Dios le salvó de él.
- 88. ¿Y quién otro puede hacer lo semejante? Ciertamente fue Abraham quien mató a los cinco reyes de Elam cuando capturaron al hijo de su hermano, que moraba en aquellos días en Sodoma.
- 99. Y tomó a su criado que era fiel en su casa y a unos pocos de sus hombres, y persiguieron a los reyes de Elam en una noche y los hirieron, y restituyeron al hijo de su hermano toda su hacienda que le habían quitado.
- 1010. Y ciertamente sabéis que el Dios de estos hebreos se complace mucho en ellos y ellos también se deleitan en Él, pues saben que Él los libra de todos sus enemigos.
- 1111. Y he aquí por su amor para con su Dios tomó Abraham a su único y amado hijo dispuesto a ofrecerlo en holocausto a su Dios; y si no hubiese sido por Dios que le detuvo de hacerlo, habríalo consumado por el amor que tenía a su Dios.
- 1212. Y miró Dios todas sus obras y juróle y prometióle que libraría a sus hijos y a toda su simiente de toda angustia que les sobreviniese, por cuanto había hecho esto y por el amor de su Dios sofocó su compasión hacia su hijo.
- 1313. ¿Y no habéis oído lo que su Dios hizo a Faraón rey de Egipto y a Abimelec rey de Gerar cuando tomaron a la mujer de Abraham, habiendo dicho él de ella: Mi hermana es, para que no le matasen por causa de ella, pensando tomarla por mujer? E hizo Dios con ellos y con su pueblo todo lo que habéis oído.
- 1414. Y he aquí nosotros mismos vimos con nuestros ojos que Esaú hermano de Jacob vino contra él con cuatrocientos hombres con ánimo de matarle, porque se acordó de que le había quitado la bendición de su padre.
- 1515. Y salió a su encuentro cuando volvía de Siria para herir a la madre con los hijos; ¿y quién le libró de sus manos sino su Dios en quien confiaba? Libróle de mano de su hermano y también de mano de sus enemigos, y ciertamente Él volverá a guardarlos.
- 1616. ¿Quién no sabe que fue su Dios quien les infundió ánimo y fuerza para hacer a la ciudad de Siquem el estrago de que habéis oído?
- 1717. ¿Podría acaso con su propia fuerza derribar dos varones una ciudad tan grande como Siquem si no fuese por su Dios en quien confiaban? Él fue quien habló e hizo todo esto con ellos para matar a los moradores de la ciudad en medio de su ciudad.
- 1818. ¿Y podréis vosotros prevalecer sobre aquellos que han salido juntos de su morada para pelear contra todos ellos, aun cuando viniesen mil veces más en vuestra ayuda?
- 1919. Ciertamente sabéis y entendéis que no venís a pelear contra hombres, sino que venís a guerra contra el Dios de ellos que los escogió, y por tanto habéis venido hoy todos vosotros para ser destruidos.
- 2020. Ahora pues evitad este mal que queréis acarrear sobre vosotros mismos, y será mejor para vosotros no presentar batalla contra ellos, aunque sean pocos en número, por cuanto su Dios está con ellos.
- 2121. Y cuando los reyes de los amorreos oyeron todas las palabras de sus consejeros llenáronse sus corazones de terror, y temieron grandemente a los hijos de Jacob y no quisieron pelear contra ellos.
- 2222. E inclinaron sus oídos al consejo de sus sabios y escucharon todas sus palabras, y plugo la razón de los consejeros en gran manera a los reyes, e hiciéronlo así.
- 2323. Y volviéronse los reyes y desistiéronse de los hijos de Jacob, pues no osaron acercarse a ellos para hacerles guerra, porque temían de ellos en gran manera y desmayaron sus corazones de espanto a causa de ellos.
- 2424. Porque esto procedió del Señor hacia ellos, por cuanto oyó la oración de sus siervos Isaac y Jacob que en Él confiaban; y volvieron todos aquellos reyes aquel día con sus campamentos, cada uno a su ciudad, y no pelearon en aquel tiempo contra los hijos de Jacob.
- 2525. Y mantuvieron los hijos de Jacob su posición aquel día hasta la tarde frente al monte Sihón, y viendo que aquellos reyes no venían a pelear contra ellos, volviéronse los hijos de Jacob a sus casas.