Libro de Jaser · Capítulo 34
- 11. Y el número de todos los varones que fueron circuncidados fue de seiscientos cuarenta y cinco hombres y doscientos cuarenta y seis niños.
- 22. Mas Chiddecem hijo de Pered, padre de Hamor, y sus seis hermanos, no quisieron escuchar a Siquem ni a su padre Hamor, y no fueron circuncidados, pues la propuesta de los hijos de Jacob era abominable a sus ojos, y encendióse su ira en gran manera por cuanto la gente de la ciudad no les había hecho caso.
- 33. Y en la tarde del segundo día hallaron ocho niños pequeños que no habían sido circuncidados, por cuanto sus madres los habían escondido de Siquem y de su padre Hamor y de los hombres de la ciudad.
- 44. Y mandaron Siquem y su padre Hamor traerlos delante de ellos para ser circuncidados; mas Chiddecem y sus seis hermanos arremetieron contra ellos a espada y procuraron matarlos.
- 55. Y procuraron matar también a Siquem y a su padre Hamor, y quisieron matar a Dina con ellos a causa de este negocio.
- 66. Y preguntáronles diciendo: ¿Qué es esto que habéis hecho? ¿No hay por ventura mujer alguna entre las hijas de vuestros hermanos los cananeos para que deseéis tomar para vosotros hijas de los hebreos, a quienes no conocísteis antes, haciendo esta cosa que vuestros padres jamás os ordenaron?
- 77. ¿Pensáis acaso que tendréis éxito en este hecho que habéis cometido? ¿Y qué responderéis en este asunto a vuestros hermanos los cananeos que vendrán mañana y os preguntarán por ello?
- 88. Y si este vuestro hecho no pareciere justo y recto a los ojos de ellos, ¿qué haréis por vuestras vidas, y qué haremos nosotros por nuestras vidas por no haber dado oídos a nuestras razones?
- 99. Y si los moradores de la tierra y todos vuestros hermanos los hijos de Cam oyeren de vuestra acción diciendo:
- 1010. Por causa de una mujer hebrea hicieron Siquem y Hamor su padre y todos los moradores de su ciudad aquello que no conocían y que sus antepasados jamás les mandaron, ¿adónde pues huiréis o dónde esconderéis vuestra vergüenza todos vuestros días delante de vuestros hermanos los moradores de la tierra de Canaán?
- 1111. Ahora pues, no podemos soportar esta cosa que habéis hecho, ni podemos sobrellevar este yugo que nuestros antepasados jamás nos impusieron.
- 1212. He aquí mañana iremos y juntaremos a todos nuestros hermanos los cananeos que moran en la tierra, y vendremos todos juntos y os heriremos a ti y a todos los que confían en ti, de suerte que no quede remanente de ti ni de ellos.
- 1313. Y cuando Hamor y su hijo Siquem y todo el pueblo de la ciudad oyeron las palabras de Chiddecem y de sus hermanos, temieron grandemente por sus vidas a causa de sus palabras y arrepintiéronse de lo que habían hecho.
- 1414. Y respondieron Siquem y su padre Hamor a su padre Chiddecem y a sus hermanos diciendo: Ciertamente todas las palabras que nos habéis hablado son verdaderas.
- 1515. Ahora pues, no digáis ni imaginéis en vuestros corazones que por amor de los hebreos hicimos esto que nuestros antepasados no nos mandaron.
- 1616. Mas viendo que no era su voluntad ni intención condescender a nuestros deseos tocante a su hija para tomarla sino con esta condición, por tanto escuchamos su voz e hicimos esto que habéis visto, a fin de alcanzar de ellos nuestro deseo.
- 1717. Y cuando hubiéremos obtenido de ellos nuestra petición nos volveremos contra ellos y haremos con ellos conforme a lo que nos mandareis.
- 1818. Rogámosos pues que tengáis paciencia y esperéis hasta que sane nuestra carne y cobremos de nuevo fuerzas, y entonces iremos juntos contra ellos y haremos con ellos lo que está en vuestro corazón y en el nuestro.
- 1919. Y oyó Dina hija de Jacob todas estas palabras que Chiddecem y sus hermanos habían hablado, y lo que Hamor y su hijo Siquem y los hombres de la ciudad les habían respondido.
- 2020. Y apresuróse y envió una de sus doncellas, que su padre había mandado para cuidarla en la casa de Siquem, a Jacob su padre y a sus hermanos diciendo:
- 2121. De esta manera aconsejaron Chiddecem y sus hermanos a vuestro respecto, y así respondieron Hamor y Siquem y los hombres de la ciudad.
- 2222. Y cuando oyó Jacob estas palabras llenóse de ira y conmovióse en gran manera, y encendióse su furor contra ellos.
- 2323. Y juraron Simeón y Leví diciendo: Vive el Señor Dios de toda la tierra, que mañana a esta hora no quedará remanente alguno en toda la ciudad.
- 2424. Y veinte mancebos que no estaban circuncidados se habían ocultado, y pelearon estos mozos contra Simeón y Leví; mas mataron Simeón y Leví a dieciocho de ellos, y dos huyeron y escaparon a unos pozos de cal que había en la ciudad, y buscáronlos Simeón y Leví mas no pudieron hallarlos.
- 2525. Y continuaron Simeón y Leví recorriendo la ciudad, e hirieron a toda la gente de la ciudad a filo de espada, sin dejar con vida a ninguno.
- 2626. Y hubo grande consternación en medio de la ciudad, y subió el clamor de la gente de la ciudad hasta el cielo, y clamaron a gran voz todas las mujeres y los niños.
- 2727. Y mataron Simeón y Leví a toda la ciudad; no dejaron varón con vida en toda la ciudad.
- 2828. Y mataron a Hamor y a Siquem su hijo a filo de espada, y sacaron a Dina de la casa de Siquem y salieron de allí.
- 2929. Y vinieron los otros hijos de Jacob y pasaron sobre los muertos, y saquearon todos los bienes que había en la ciudad y en el campo.
- 3030. Y mientras recogían el despojo levantáronse trescientos hombres arrojándoles polvo y tirándoles piedras; mas revolvióse Simeón contra ellos e hiriólos a todos a filo de espada, y entró Simeón delante de Leví en la ciudad.
- 3131. Y tomaron sus ovejas, sus bueyes y sus ganados, y también el resto de las mujeres y de los niños, y lleváronlo todo cautivo; y abrieron la puerta y salieron y vinieron a su padre Jacob con gran esfuerzo.
- 3232. Y cuando vio Jacob todo lo que habían hecho a la ciudad, y contempló el despojo que habían tomado de ellos, indignóse Jacob en gran manera contra ellos y díjoles: ¿Qué es esto que me habéis hecho? He aquí yo tenía paz entre los moradores cananeos de la tierra, y ninguno de ellos se metía conmigo.
- 3333. Y ahora me habéis hecho odioso a los moradores de la tierra, a los cananeos y a los ferezeos, siendo yo de poco número, y se juntarán contra mí y me herirán cuando supieren lo que habéis hecho con sus hermanos, y seré destruido yo y mi casa.
- 3434. Y respondieron Simeón y Leví y todos sus hermanos con ellos a su padre Jacob diciendo: He aquí moramos en la tierra, ¿y había de hacer Siquem esto a nuestra hermana? ¿Por qué callas ante todo lo que Siquem hizo? ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a ramera por las calles?
- 3535. Y el número de las mujeres que tomaron cautivas Simeón y Leví de la ciudad de Siquem, a las cuales no mataron, fue de ochenta y cinco que no habían conocido varón.
- 3636. Y entre ellas estaba una doncella joven, hermosa de semblante y bien parecida, cuyo nombre era Buná, y tomóla Simeón por mujer; y el número de los varones que llevaron cautivos y a quienes no mataron fue de cuarenta y siete hombres, y al resto mataron.
- 3737. Y todos los mozos y siervas que Simeón y Leví tomaron cautivos de la ciudad de Siquem sirvieron a los hijos de Jacob y a sus hijos después de ellos hasta el día en que los hijos de Jacob salieron de la tierra de Egipto.
- 3838. Y habiendo salido Simeón y Leví de la ciudad, levantáronse aquellos dos jóvenes que habían quedado escondidos en la ciudad sin morir entre los suyos, y entraron estos mozos en la ciudad y recorriéronla, y hallaron la ciudad desolada sin varón alguno, sino solo mujeres que lloraban; y clamaron estos mozos diciendo: He aquí el mal que los hijos de Jacob el hebreo han hecho a esta ciudad, habiendo destruido hoy una de las ciudades cananeas sin temer por sus vidas ante toda la tierra de Canaán.
- 3939. Y salieron estos hombres de la ciudad y fueron a la ciudad de Tapnaj, y vinieron allá y contaron a los moradores de Tapnaj todo lo que les había acontecido y todo lo que los hijos de Jacob habían hecho a la ciudad de Siquem.
- 4040. Y llegó la nueva a Jasub, rey de Tapnaj, y envió mensajeros a la ciudad de Siquem para examinar a aquellos mancebos, pues no creyó el rey en su relato diciendo: ¿Cómo pudieron dos varones asolar una ciudad tan grande como Siquem?
- 4141. Y volvieron los mensajeros de Jasub y diéronle aviso diciendo: Llegamos a la ciudad y he aquí está asolada, sin varón en ella; solo mujeres que lloran, sin rebaño ni ganado, pues todo lo que había en la ciudad se lo llevaron los hijos de Jacob.
- 4242. Y maravillóse Jasub de esto diciendo: ¿Cómo pudieron dos hombres hacer semejante obra, destruyendo una ciudad tan grande sin que nadie pudiese resistir delante de ellos?
- 4343. Porque cosa semejante no se ha visto desde los días de Nimrod ni desde los tiempos más antiguos jamás aconteció cosa igual; y dijo Jasub rey de Tapnaj a su gente: Esforzaos y salgamos a pelear contra estos hebreos, y hagamos con ellos como hicieron a la ciudad, vengando la causa de los moradores de la ciudad.
- 4444. Y tomó Jasub rey de Tapnaj consejo con sus ancianos sobre este negocio, y dijéronle sus consejeros: Tú solo no podrás prevalecer contra los hebreos, pues han de ser hombres poderosos para hacer tal destrozo en toda una ciudad.
- 4545. Si dos de ellos asolaron toda la ciudad sin que nadie se levantase contra ellos, ciertamente si fueres contra ellos se levantarán todos contra nosotros y nos destruirán de igual manera.
- 4646. Mas si enviares a todos los reyes que nos rodean y los hicieres juntar, entonces saldremos con ellos y pelearemos contra los hijos de Jacob, y entonces prevalecerás contra ellos.
- 4747. Y escuchó Jasub las palabras de sus consejeros, y plugo la palabra a él y a su pueblo, e hízolo así; y envió Jasub rey de Tapnaj a todos los reyes de los amorreos que rodeaban a Siquem y a Tapnaj diciendo:
- 4848. Subid conmigo y ayudadme, y heriremos a Jacob el hebreo y a todos sus hijos, y los destruiremos de la tierra, pues de esta suerte ha hecho a la ciudad de Siquem, ¿y vosotros no lo sabéis?
- 4949. Y oyeron todos los reyes de los amorreos el mal que los hijos de Jacob habían hecho a la ciudad de Siquem, y maravilláronse en gran manera de ellos.
- 5050. Y congregáronse los siete reyes de los amorreos con todos sus ejércitos, como diez mil hombres con espadas desnudas, y vinieron a pelear contra los hijos de Jacob; y oyó Jacob que los reyes de los amorreos se habían juntado para pelear contra sus hijos, y temió Jacob grandemente y congojóse.
- 5151. Y clamó Jacob contra Simeón y Leví diciendo: ¿Qué hecho es este que habéis cometido? ¿Por qué me habéis dañado atrayendo contra mí a todos los hijos de Canaán para destruirme a mí y a mi casa? Pues yo y mi casa estábamos en reposo, y vosotros me habéis acarreado este mal provocando contra mí a los moradores de la tierra con vuestras obras.
- 5252. Y respondió Judá a su padre diciendo: ¿Acaso en vano mataron mis hermanos Simeón y Leví a todos los moradores de Siquem? Ciertamente fue porque Siquem deshonró a nuestra hermana y quebrantó el mandamiento de nuestro Dios dado a Noé y a sus hijos, pues tomó Siquem a nuestra hermana por fuerza y cometió adulterio con ella.
- 5353. E hizo Siquem toda esta maldad sin que ninguno de los moradores de su ciudad le resistiese para decirle: ¿Por qué haces tal cosa? Ciertamente por esto fueron mis hermanos e hirieron la ciudad, y el Señor la entregó en sus manos, porque sus moradores traspasaron los mandamientos de nuestro Dios; ¿fue por ventura en vano que hicieron todo esto?
- 5454. Y ahora, ¿por qué temes o te angustias, y por qué estás disgustado contra mis hermanos y se enciende tu ira contra ellos?
- 5555. Ciertamente nuestro Dios que entregó en sus manos la ciudad de Siquem y su gente, entregará también en nuestras manos a todos los reyes cananeos que vinieren contra nosotros, y haremos con ellos como hicieron mis hermanos con Siquem.
- 5656. Ahora pues sosiégate a su respecto y aparta tus temores, antes bien confía en el Señor nuestro Dios y ruégale que nos ayude y nos libre, y entregue a nuestros enemigos en nuestras manos.
- 5757. Y llamó Judá a uno de los siervos de su padre diciendo: Ve ahora y mira dónde están apostados aquellos reyes que vienen contra nosotros con sus ejércitos.
- 5858. Y fue el siervo y miró a lo lejos, y subió frente al monte Sihón, y vio todos los campamentos de los reyes apostados en los campos, y volvió a Judá diciendo: He aquí los reyes están asentados en el campo con todos sus campamentos, multitud sobremanera grande como la arena que está a la orilla del mar.
- 5959. Y dijo Judá a Simeón y a Leví y a todos sus hermanos: Esforzaos y sed varones valientes, porque el Señor nuestro Dios está con nosotros; no los temáis.
- 6060. Preséntese cada varón ceñido con sus armas de guerra, su arco y su espada, y salgamos a pelear contra estos incircuncisos; el Señor es nuestro Dios, Él nos salvará.
- 6161. Y levantáronse y ciñóse cada uno sus armas de guerra, grandes y pequeños, los once hijos de Jacob y todos los siervos de Jacob con ellos.
- 6262. Y vinieron a ellos todos los criados de Isaac que estaban con Isaac en Hebrón, apercibidos con toda suerte de instrumentos de guerra; y eran los hijos de Jacob y sus siervos ciento doce hombres, y marcharon contra estos reyes, y fue también Jacob con ellos.
- 6363. Y enviaron los hijos de Jacob a su padre Isaac, hijo de Abraham, a Hebrón, que es Quiriat-arba, diciendo:
- 6464. Ruega por nosotros al Señor nuestro Dios que nos guarde de mano de los cananeos que vienen contra nosotros, y que los entregue en nuestras manos.
- 6565. Y oró Isaac hijo de Abraham al Señor por sus hijos diciendo: Oh Señor Dios, Tú prometiste a mi padre diciendo: Multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo; y a mí también me lo prometiste; cumple ahora Tu palabra ahora que los reyes de Canaán se juntan para hacer guerra contra mis hijos sin haber ellos cometido violencia.
- 6666. Ahora pues, oh Señor Dios, Dios de toda la tierra, disipa, te ruego, el consejo de estos reyes para que no peleen contra mis hijos.
- 6767. E infunde en el corazón de estos reyes y de su pueblo el pavor de mis hijos, y humilla su soberbia para que se aparten de mis hijos.
- 6868. Y con Tu mano fuerte y brazo extendido libra a mis hijos y a sus criados de ellos, pues el poder y la fortaleza están en Tu mano para hacer todo esto.
- 6969. Y marcharon los hijos de Jacob y sus siervos hacia aquellos reyes confiando en el Señor su Dios; y mientras iban oró también Jacob su padre al Señor y dijo: Oh Señor Dios, Dios fuerte y excelso, que reinas desde la antigüedad, desde entonces y ahora y para siempre jamás;
- 7070. Tú eres el que despiertas las guerras y las haces cesar; en Tu mano están el poder y la fortaleza para engrandecer y para abatir; sea aceptable mi oración delante de Ti para que te vuelvas a mí con Tu misericordia infundiendo en el corazón de estos reyes y de su gente el terror de mis hijos, y asolándolos a ellos y a sus campamentos, librando con Tu gran bondad a todos los que confían en Ti, pues Tú puedes someter los pueblos debajo de nosotros y sojuzgar las naciones bajo nuestro señorío.