Eclesiástico · Capítulo 9
- 11. No tengas celos de la mujer de tu seno, y no le enseñes una mala lección contra ti mismo.
- 22. No entregues tu alma a una mujer, para que ella ponga el pie sobre tus bienes.
- 33. No te encuentres con una ramera, no sea que caigas en sus lazos.
- 44. No frecuentes mucho la compañía de una cantora, no sea que seas prendido por sus seducciones.
- 55. No fijes los ojos en una doncella, para que no caigas por las cosas preciosas que hay en ella.
- 66. No entregues tu alma a las rameras, para que no pierdas tu heredad.
- 77. No mires alrededor por las calles de la ciudad, ni vagues por sus lugares solitarios.
- 88. Aparta tus ojos de la mujer hermosa, y no mires la hermosura ajena; porque muchos han sido engañados por la hermosura de una mujer; porque con ella el amor se enciende como fuego.
- 99. No te sientes en manera alguna con la mujer de otro hombre, ni te recuestes con ella en tus brazos, y no gastes tu dinero con ella en el vino; no sea que tu corazón se incline a ella y así, por tu deseo, caigas en perdición.
- 1010. No dejes al amigo antiguo; porque el nuevo no se le compara; el amigo nuevo es como vino nuevo: cuando envejezca, lo beberás con placer.
- 1111. No envidies la gloria del pecador; porque no sabes cuál será su fin.
- 1212. No te deleites en lo que agrada a los impíos; sino acuérdate de que no quedarán sin castigo hasta el sepulcro.
- 1313. Mantente lejos del hombre que tiene poder para matar; así no tendrás el temor de la muerte; y si te acercas a él, no cometas falta, no sea que te quite luego la vida; acuérdate de que andas en medio de lazos y de que caminas sobre las almenas de la ciudad.
- 1414. Cuanto pudieres, conoce bien a tu prójimo, y aconséjate con los sabios.
- 1515. Sea tu conversación con los sabios, y toda tu plática en la ley del Altísimo.
- 1616. Y coman y beban contigo los hombres justos, y sea tu gloria en el temor del Señor.
- 1717. Por la mano del artífice será alabada la obra, y el gobernante sabio del pueblo por su palabra.
- 1818. El hombre de mala lengua es peligroso en su ciudad, y el temerario en el hablar será aborrecido.