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Eclesiástico · Capítulo 38

  1. 11. Honra al médico con la honra que le es debida, por el provecho que de él podéis tener; porque el Señor lo creó.
  2. 22. Porque del Altísimo viene la curación, y él recibirá honra del rey.
  3. 33. La ciencia del médico le levantará la cabeza, y delante de los grandes será admirado.
  4. 44. El Señor creó de la tierra las medicinas, y el que es sabio no las desechará.
  5. 55. ¿No fue endulzada el agua con un madero, para que se conociese su virtud?
  6. 66. Y él dio ciencia a los hombres, para ser honrado en sus obras maravillosas.
  7. 77. Con tales cosas cura él a los hombres y les quita sus dolores.
  8. 88. De ellas hace el boticario una confección; y de sus obras no hay fin; y de él viene la paz sobre toda la tierra.
  9. 99. Hijo mío, en tu enfermedad no seas negligente, sino ora al Señor, y él te sanará.
  10. 1010. Deja el pecado, y ordena rectamente tus manos, y limpia tu corazón de toda maldad.
  11. 1111. Da olor suave y memorial de flor de harina, y haz ofrenda grosura, como quien ya no existe.
  12. 1212. Entonces da lugar al médico, porque el Señor lo creó; no se aparte de ti, porque tienes necesidad de él.
  13. 1313. Hay tiempo en que en sus manos hay buen suceso.
  14. 1414. Porque también ellos orarán al Señor, para que haga prosperar lo que dan para alivio y remedio, a fin de alargar la vida.
  15. 1515. El que peca delante de su Hacedor, caiga en manos del médico.
  16. 1616. Hijo mío, derrama lágrimas sobre el muerto, y comienza a lamentar, como si tú mismo hubieses sufrido gran daño; y después cubre su cuerpo conforme a la costumbre, y no descuides su sepultura.
  17. 1717. Llora amargamente, y haz gran llanto, y usa de lamentación, como él es digno, y esto por un día o dos, para que no se hable mal de ti; y después consuélate de tu tristeza.
  18. 1818. Porque de la tristeza viene la muerte, y la tristeza del corazón quebranta la fuerza.
  19. 1919. En la aflicción también permanece el dolor; y la vida del pobre es la maldición del corazón.
  20. 2020. No tomes tristeza a pecho; échala de ti, y acuérdate del fin postrero.
  21. 2121. No lo olvides, porque no hay vuelta; a él no le harás bien, y a ti mismo te harás daño.
  22. 2222. Acuérdate de mi sentencia, porque la tuya también será así: ayer para mí, y hoy para ti.
  23. 2323. Cuando el muerto está en reposo, deja reposar su memoria, y consuélate por él cuando su espíritu se haya apartado de él.
  24. 2424. La sabiduría del hombre docto viene por la oportunidad del ocio; y el que tiene pocos negocios se hará sabio.
  25. 2525. ¿Cómo podrá adquirir sabiduría el que tiene el arado y se gloría en la aguijada, que guía los bueyes y se ocupa en sus labores, y cuya plática es de novillos?
  26. 2626. Él da su ánimo a hacer surcos, y es diligente en dar forraje a las vacas.
  27. 2727. Así todo carpintero y maestro de obras, que trabaja de noche y de día; y los que cortan y graban sellos, y son diligentes en hacer gran variedad, y se dan a imitar figuras, y velan por acabar una obra;
  28. 2828. también el herrero, sentado junto al yunque y considerando la obra del hierro: el vapor del fuego consume su carne, y él pelea con el calor del horno; el ruido del martillo y del yunque está siempre en sus oídos, y sus ojos miran de continuo el modelo de la cosa que hace; pone su ánimo en acabar su obra, y vela por pulirla perfectamente;
  29. 2929. así también el alfarero, sentado a su obra y haciendo girar la rueda con sus pies, que está siempre cuidadosamente puesto en su trabajo, y hace toda su obra por cuenta;
  30. 3030. él forma el barro con su brazo, y doblega su fuerza delante de sus pies; se aplica a vidriarlo, y es diligente en limpiar el horno.
  31. 3131. Todos estos confían en sus manos, y cada uno es sabio en su obra.
  32. 3232. Sin estos no se puede habitar una ciudad; y ellos no morarán donde quisieren, ni andarán de una parte a otra.
  33. 3333. No serán buscados en el consejo público, ni se sentarán en lugar alto en la congregación; no se sentarán en la silla de los jueces, ni entenderán la sentencia del juicio; no pueden declarar la justicia y el juicio, y no serán hallados donde se dicen parábolas.
  34. 3434. Mas ellos sostendrán el estado del mundo, y todo su deseo está en la obra de su oficio.