Baruc · Capítulo 5
- 11. Quítate, oh Jerusalén, el vestido de tu llanto y de tu aflicción, y vístete la hermosura de la gloria que viene de Dios para siempre.
- 22. Cíñete el manto doble de la justicia que viene de Dios, y pon sobre tu cabeza la diadema de la gloria del Eterno.
- 33. Porque Dios mostrará tu resplandor a toda la tierra debajo del cielo.
- 44. Porque tu nombre será llamado por Dios para siempre: Paz de la justicia y Gloria de la piedad.
- 55. Levántate, oh Jerusalén, y ponte en lo alto, y mira alrededor hacia el oriente, y ve a tus hijos reunidos del occidente al oriente por la palabra del Santo, gozándose en la memoria de Dios.
- 66. Porque salieron de ti a pie, llevados por sus enemigos; mas Dios te los trae ensalzados con gloria, como hijos del reino.
- 77. Porque Dios ha ordenado que todo monte alto y los collados perpetuos sean abatidos, y los valles rellenados, para allanar la tierra, a fin de que Israel ande seguro en la gloria de Dios.
- 88. Además, aun los bosques y todo árbol oloroso harán sombra a Israel por mandamiento de Dios.
- 99. Porque Dios guiará a Israel con gozo, en la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que de él proceden.