Baruc · Capítulo 4
- 11. Éste es el libro de los mandamientos de Dios y la ley que permanece para siempre; todos los que la guardan llegarán a la vida, mas los que la dejan morirán.
- 22. Conviértete, oh Jacob, y ásete de ella; anda en la presencia de su luz, para que seas alumbrado.
- 33. No des tu gloria a otro, ni lo que te es provechoso a nación extraña.
- 44. Bienaventurados somos, oh Israel, porque nos ha sido dado a conocer lo que agrada a Dios.
- 55. Tened buen ánimo, pueblo mío, memorial de Israel.
- 66. Fuisteis vendidos a las naciones, no para vuestra destrucción; mas porque provocasteis a ira a Dios, fuisteis entregados a los enemigos.
- 77. Porque provocasteis al que os hizo, sacrificando a los demonios y no a Dios.
- 88. Os olvidasteis del Dios eterno, que os crió, y entristecisteis a Jerusalén, que os amamantó.
- 99. Porque cuando ella vio la ira de Dios que venía sobre vosotros, dijo: Oíd, oh vosotros que habitáis alrededor de Sión; Dios ha traído sobre mí gran llanto;
- 1010. porque vi el cautiverio de mis hijos y de mis hijas, que el Eterno trajo sobre ellos.
- 1111. Con gozo los crié, mas los despedí con lloro y llanto.
- 1212. Nadie se alegre sobre mí, viuda y desamparada de muchos, que por los pecados de mis hijos he quedado desolada, porque se apartaron de la ley de Dios.
- 1313. No conocieron sus estatutos, ni anduvieron en los caminos de sus mandamientos, ni pisaron las sendas de la disciplina en su justicia.
- 1414. Vengan los que habitan alrededor de Sión, y acordaos del cautiverio de mis hijos y de mis hijas, que el Eterno trajo sobre ellos.
- 1515. Porque trajo sobre ellos una nación de lejos, nación desvergonzada y de lengua extraña, que no respetó al viejo ni tuvo piedad del niño.
- 1616. Éstos se llevaron los amados hijos de la viuda, y dejaron desolada, sin hijas, a la que estaba sola.
- 1717. Mas ¿en qué os puedo yo ayudar?
- 1818. Porque el que trajo estas plagas sobre vosotros os librará de las manos de vuestros enemigos.
- 1919. Andad, hijos míos, andad; porque yo he quedado desolada.
- 2020. Me quité el vestido de paz y me vestí el saco de mi ruego; clamaré al Eterno mientras yo viva.
- 2121. Tened buen ánimo, hijos míos, clamad al Señor, y él os librará del poder y de la mano de los enemigos.
- 2222. Porque mi esperanza está en el Eterno, que él os salvará; y me ha venido gozo de parte del Santo, por la misericordia que pronto os vendrá del Eterno, nuestro Salvador.
- 2323. Porque os despedí con llanto y lloro, mas Dios os volverá a mí con gozo y alegría para siempre.
- 2424. Y como ahora los vecinos de Sión vieron vuestro cautiverio, así verán pronto vuestra salvación de parte de nuestro Dios, que vendrá sobre vosotros con gran gloria y con el resplandor del Eterno.
- 2525. Hijos míos, sufrid con paciencia la ira que de parte de Dios ha venido sobre vosotros; porque tu enemigo te ha perseguido, mas pronto verás su destrucción y pondrás tu pie sobre su cuello.
- 2626. Mis delicados anduvieron por caminos ásperos; fueron llevados como rebaño arrebatado por los enemigos.
- 2727. Tened buen ánimo, hijos míos, y clamad a Dios; porque seréis recordados por el que trajo estas cosas sobre vosotros.
- 2828. Porque así como vuestro intento fue desviaros de Dios, así, vueltos a él, buscadle diez veces más.
- 2929. Porque el que trajo estas plagas sobre vosotros os traerá gozo eterno con vuestra salvación.
- 3030. Ten buen ánimo, oh Jerusalén, porque el que te dio ese nombre te consolará.
- 3131. Miserables los que te afligieron y se alegraron de tu caída.
- 3232. Miserables las ciudades a las cuales sirvieron tus hijos; miserable la que recibió a tus hijos.
- 3333. Porque así como se alegró de tu ruina y se gozó de tu caída, así se entristecerá de su propia desolación.
- 3434. Porque le quitaré el regocijo de su gran multitud, y su soberbia se tornará en llanto.
- 3535. Porque vendrá sobre ella fuego de parte del Eterno por largos días; y será habitada de demonios por mucho tiempo.
- 3636. Oh Jerusalén, mira alrededor hacia el oriente, y ve el gozo que te viene de Dios.
- 3737. He aquí vienen tus hijos, que despediste; vienen reunidos del oriente al occidente por la palabra del Santo, gozándose en la gloria de Dios.