Baruc · Capítulo 6
- 11. Copia de la carta que envió Jeremías a los que habían de ser llevados cautivos a Babilonia por el rey de los babilonios, para anunciarles lo que Dios le había mandado.
- 22. Por los pecados que habéis cometido delante de Dios, seréis llevados cautivos a Babilonia por Nabucodonosor, rey de los babilonios.
- 33. Así que, cuando llegareis a Babilonia, estaréis allí muchos años y por largo tiempo, es a saber, siete generaciones; y después de esto os sacaré de allí en paz.
- 44. Veréis en Babilonia dioses de plata, y de oro, y de madera, llevados en hombros, que hacen temer a las naciones.
- 55. Guardaos, pues, de ninguna manera os hagáis semejantes a los extraños, ni les tengáis temor, cuando viereis la multitud delante y detrás de ellos adorándolos.
- 66. Mas decid en vuestros corazones: Oh Señor, a ti debemos adorar.
- 77. Porque mi ángel está con vosotros, y yo mismo cuido de vuestras almas.
- 88. En cuanto a su lengua, pulida está por el artífice, y ellos mismos están dorados y cubiertos de plata; pero son falsos y no pueden hablar.
- 99. Y tomando oro, como para una doncella amiga de adornarse, hacen coronas para las cabezas de sus dioses.
- 1010. A veces también los sacerdotes sustraen oro y plata de sus dioses y lo gastan en sí mismos.
- 1111. Y aun dan de ello a las rameras públicas, y visten a los dioses con ropas como a hombres, siendo dioses de plata, y dioses de oro, y de madera.
- 1212. Con todo, estos dioses no pueden librarse del orín ni de la polilla, aunque estén cubiertos de vestidura de púrpura.
- 1313. Les limpian el rostro por causa del polvo del templo, que se amontona sobre ellos.
- 1414. Y el que no puede quitar la vida al que le ofende tiene cetro, como si fuese juez de la tierra.
- 1515. Tiene también en su diestra puñal y hacha, mas no puede librarse de la guerra ni de los ladrones.
- 1616. Por donde se conoce que no son dioses; por tanto, no los temáis.
- 1717. Porque así como la vasija que el hombre usa nada vale cuando se quiebra, así son sus dioses; cuando son puestos en el templo, sus ojos se llenan del polvo que levantan los pies de los que entran.
- 1818. Y como se cierran por todas partes las puertas sobre el que ofendió al rey, como condenado a muerte, así los sacerdotes aseguran sus templos con puertas, cerraduras y cerrojos, para que sus dioses no sean despojados por los ladrones.
- 1919. Les encienden lámparas, y más que para sí mismos, de las cuales ellos no pueden ver ninguna.
- 2020. Son como una de las vigas del templo; y dicen que sus entrañas son roídas por los gusanos que salen de la tierra; y cuando éstos los comen a ellos y a sus vestidos, no lo sienten.
- 2121. Sus rostros están ennegrecidos por el humo que sube en el templo.
- 2222. Sobre sus cuerpos y cabezas se posan murciélagos, golondrinas y aves, y también los gatos.
- 2323. Por esto podréis saber que no son dioses; por tanto, no los temáis.
- 2424. A pesar del oro que los cubre para hermosearlos, si alguno no les quita el orín, no relucirán; pues ni cuando fueron fundidos lo sintieron.
- 2525. Cosas en que no hay aliento son compradas a altísimo precio.
- 2626. Son llevados en hombros, porque no tienen pies; con lo cual muestran a los hombres que nada valen.
- 2727. También los que los sirven se avergüenzan; porque si alguna vez caen a tierra, no se pueden levantar por sí mismos; ni, si alguno los pone en pie, pueden moverse por sí; ni, si se inclinan, pueden enderezarse; sino que les ponen ofrendas delante como a muertos.
- 2828. En cuanto a lo que se les sacrifica, sus sacerdotes lo venden y abusan de ello; y asimismo sus mujeres guardan parte de ello en sal; mas a los pobres y a los débiles nada les dan de ello.
- 2929. Mujeres en su menstruo y paridas comen de sus sacrificios; por estas cosas podréis saber que no son dioses; no los temáis.
- 3030. Porque ¿cómo pueden ser llamados dioses? Pues mujeres ponen comida delante de los dioses de plata, de oro y de madera.
- 3131. Y los sacerdotes se sientan en sus templos con los vestidos rasgados, rapadas la cabeza y la barba, y descubierta la cabeza.
- 3232. Rugen y claman delante de sus dioses, como hacen los hombres en el banquete de un muerto.
- 3333. Los sacerdotes también quitan los vestidos a los dioses y con ellos visten a sus mujeres y a sus hijos.
- 3434. Ya se les haga mal, ya bien, no lo pueden pagar; no pueden poner rey ni quitarlo.
- 3535. Asimismo no pueden dar riquezas ni dinero; si alguno les hace voto y no lo cumple, no se lo demandarán.
- 3636. No pueden librar a nadie de la muerte, ni librar al débil del poderoso.
- 3737. No pueden devolver la vista al ciego, ni socorrer a hombre alguno en su angustia.
- 3838. No pueden tener misericordia de la viuda, ni hacer bien al huérfano.
- 3939. Esos dioses de madera, cubiertos de oro y de plata, son semejantes a las piedras cortadas del monte; los que los adoran serán confundidos.
- 4040. ¿Cómo, pues, ha de pensar o decir alguno que son dioses, cuando aun los mismos caldeos los deshonran?
- 4141. Porque si ven a un mudo que no puede hablar, lo traen y ruegan a Bel que hable, como si Bel pudiese entender.
- 4242. Con todo, ellos mismos no pueden entender esto y dejar a esos dioses, porque no tienen conocimiento.
- 4343. También las mujeres, ceñidas de cuerdas, se sientan en los caminos y queman salvado por perfume; y si alguna de ellas, atraída por alguno de los que pasan, se acuesta con él, se burla de su compañera, porque no fue tenida por tan digna como ella, ni fue rota su cuerda.
- 4444. Todo lo que se hace entre ellos es falso; ¿cómo, pues, se puede pensar o decir que son dioses?
- 4545. Son hechos por carpinteros y plateros; no pueden ser otra cosa sino lo que los artífices quieren que sean.
- 4646. Y los mismos que los hicieron no pueden durar mucho; ¿cómo, pues, las cosas hechas por ellos habrían de ser dioses?
- 4747. Porque dejaron mentiras y oprobio a los que vienen después.
- 4848. Porque cuando les sobreviene guerra o plaga, los sacerdotes consultan entre sí dónde podrán esconderse con ellos.
- 4949. ¿Cómo, pues, no entienden los hombres que no son dioses los que no pueden salvarse de la guerra ni de la plaga?
- 5050. Porque, siendo sólo de madera, cubiertos de plata y de oro, después se sabrá que son falsos;
- 5151. y será manifiesto a todas las naciones y reyes que no son dioses, sino obras de manos de hombres, y que no hay en ellos obra alguna de Dios.
- 5252. ¿Quién, pues, no sabrá que no son dioses?
- 5353. Porque no pueden poner rey en la tierra, ni dar lluvia a los hombres.
- 5454. Ni pueden juzgar su propia causa, ni deshacer un agravio, porque son impotentes; son como cornejas entre el cielo y la tierra.
- 5555. Por eso, cuando cae fuego sobre la casa de los dioses de madera, cubiertos de oro o de plata, sus sacerdotes huyen y escapan, mas ellos mismos son quemados por el medio como vigas.
- 5656. Además, no pueden resistir a rey alguno ni a enemigos; ¿cómo, pues, se puede pensar o decir que son dioses?
- 5757. Ni pueden esos dioses de madera, cubiertos de plata o de oro, escapar de los ladrones ni de los salteadores.
- 5858. El oro, y la plata, y los vestidos con que están cubiertos, los más fuertes los toman y se van con ellos; y ellos no pueden valerse a sí mismos.
- 5959. Por tanto, mejor es ser un rey que muestra su poder, o una vasija útil en una casa, de la cual se sirve su dueño, que esos dioses falsos; o ser una puerta en una casa, para guardar lo que hay en ella, que esos dioses falsos; o una columna de madera en un palacio, que esos dioses falsos.
- 6060. Porque el sol, la luna y las estrellas, siendo resplandecientes y enviados a cumplir sus oficios, son obedientes.
- 6161. Asimismo el relámpago, cuando resplandece, es fácil de ver; y del mismo modo el viento sopla en toda la tierra.
- 6262. Y cuando Dios manda a las nubes que recorran todo el mundo, hacen lo que se les manda.
- 6363. Y el fuego enviado de lo alto para consumir montes y bosques hace lo que se le ordena; mas éstos no se les asemejan ni en apariencia ni en poder.
- 6464. Por tanto, no se ha de pensar ni decir que son dioses, pues no pueden juzgar causas ni hacer bien a los hombres.
- 6565. Sabiendo, pues, que no son dioses, no los temáis.
- 6666. Porque no pueden maldecir ni bendecir a los reyes;
- 6767. ni pueden mostrar señales en los cielos entre las naciones, ni resplandecer como el sol, ni alumbrar como la luna.
- 6868. Las bestias son mejores que ellos, pues pueden huir a un refugio y valerse a sí mismas.
- 6969. De ninguna manera, pues, nos es manifiesto que sean dioses; por tanto, no los temáis.
- 7070. Porque como el espantajo en un melonar nada guarda, así son sus dioses de madera, cubiertos de plata y de oro.
- 7171. Y asimismo sus dioses de madera, cubiertos de plata y de oro, son semejantes al espino blanco en un huerto, sobre el cual se posan todas las aves; y también a un cuerpo muerto echado en las tinieblas.
- 7272. Y por la púrpura resplandeciente que se pudre sobre ellos sabréis que no son dioses; y ellos mismos serán al fin consumidos y serán oprobio en la tierra.
- 7373. Mejor es, pues, el hombre justo que no tiene ídolos, porque estará lejos del oprobio.