Hechos de Jantipa y Políxena · Capítulo 17
- 1Y Probo se levantó del lecho con el semblante muy sombrío, pues había visto un sueño mientras dormía y estaba muy turbado por ello.
- 2Pero el portero, al verlo a punto de salir hacia la plaza con el semblante tan turbado, sintió gran temor y dijo: No sea que sepa lo ocurrido y me destruya miserablemente.
- 3Sin embargo, Probo salió, indicó a los que estaban en la plaza lo conveniente para aquel día y aquella estación, volvió rápidamente a la casa y dijo a sus siervos: Llamadme pronto a los sabios Barando y Gnosteas.
- 4Llegados ante él, díjoles: He tenido una visión espantosa, cuyo misterio excede nuestras fuerzas comprender.
- 5Declaradme su significado vosotros que sois los más doctos de la tierra.
- 6Escuchadla y dadme su explicación.
- 7Respondió Barando: Si pertenece a la ciencia humana te la descubriremos; mas si atañe a la nueva fe que se predica no alcanzamos a entenderla, pues dimana de sabiduría celestial.
- 8Con todo, refiérela nuestro señor y veremos si hay modo de interpretarla.
- 9Dijo Probo a Gnosteas: ¿Por qué guardas silencio?
- 10Gnosteas dijo: No he oído el sueño; ¿qué puedo decir, sea lo que sea, si guarda relación con Pablo?
- 11Cuéntala y verás cuán cierto es mi dicho.
- 12Dijo Probo: Veíame en pie en región lejana y bárbara, donde se sentaba un monarca etíope rigiendo el mundo sin esperar jamás sucesor.
- 13Rodeábanle miríadas de vasallos que sembraban la desolación y señoreaban por doquier.
- 14Y cuando aquel etíope parecía haber logrado su propósito, se levantó un cuervo, se posó sobre él y graznó con voz lastimera.
- 15Y enseguida surgió de oriente un águila, se apoderó de su reino y anuló su poder, y quienes estaban a su lado huyeron hacia el águila.
- 16Entonces aquel rey luchó contra quienes huían hacia el águila, pero el águila la llevó al cielo; y he aquí que vino un ayudador para quienes habían huido hacia el águila y les dejó su bastón.
- 17Afianzados en él no pudieron ser avasallados por la saña del déspota.
- 18A cuantos corrían hacia los que tenían el bastón, él los lavaba en agua pura; y los lavados adquirían poder sobre su reino.
- 19Y con aquel báculo dispersaban a las huestes enemigas, ganando varones insignes incontables pueblos.
- 20Y aquel rey luchó contra ellos sin tener poder alguno, pero impidió a muchos creer en aquel que envió a los hombres al mundo para dar testimonio, y por eso muchos se entristecieron.
- 21Sin embargo, este no obligaba a nadie como lo hacía el otro, pues él mismo era señor de toda luz.
- 22Y con esto feneció la visión.