3 Adán y Eva · Capítulo 7
- 1Cuando Noé y sus hijos oyeron aquellas voces procedentes de los cuerpos muertos, se maravillaron en gran manera, y su fe en Dios fue afirmada.
- 2Salieron entonces de la cueva y comenzaron a descender del Santo Monte, llorando y gimiendo con ferviente corazón, por verse así apartados de la santa montaña, morada de sus padres.
- 3Y volviéndose Noé y sus hijos buscaron la cueva, mas no pudieron hallarla.
- 4Prorrumpieron entonces en amarga lamentación y profundo desconsuelo; porque vieron que desde aquel día no tendrían ya en ella morada ni estancia.
- 5Alzáronse una vez más sus ojos y miraron hacia el huerto y hacia los árboles que en él estaban, y alzaron sus voces en lloro y gran clamor, diciendo:
- 6¡Te saludamos en adoración, oh huerto de delicias! ¡Oh mansión de resplandecientes seres, estancia de los justos!
- 7¡Te saludamos, oh lugar de gozo que fue morada de nuestro padre Adán, cabeza de la creación; que al prevaricar cayó de ti, y vio luego su cuerpo desnudo y en deshonra!
- 8Y nosotros, he aquí que nos apartamos del Monte Santo hacia las laderas bajas; ni moraremos en él, ni te contemplaremos en todos los días de nuestra vida.
- 9Pluguiera a Dios trasladarte con nosotros al país adonde habremos de ir; mas no trasladaría Dios lugar tan santo a una tierra sujeta a maldición.
- 10Con todo, Dios nos llevará y nos introducirá en aquella tierra con nuestros hijos, hasta que concluya el castigo por la transgresión de Su mandamiento.
- 11Dijeron también Noé y sus hijos: ¡Te saludamos, oh cueva, recinto de los cuerpos de nuestros santos padres!
- 12¡Te saludamos, oh lugar puro, oculto a nuestra vista, pero digno de albergar en su seno aquellos cuerpos venerables!
- 13¡El Señor Dios te conserve, por amor de los cuerpos de nuestros padres!
- 14Otra vez clamaron: Os saludamos, oh padres nuestros, jueces rectos, y os rogamos que intercedáis por nosotros ante Dios, para que tenga piedad de nosotros y nos libre de este mundo perecedero.
- 15Os suplicamos que oréis por nosotros —por nosotros, los únicos que restamos de vuestra simiente; ¡saludo de paz os dejamos!
- 16¡Oh Set, gran caudillo de entre los padres, te saludamos con la paz!
- 17¡Oh Monte Santo, mansión de nuestros padres, te saludamos con la paz!
- 18Lloraron entonces de nuevo Noé y sus hijos, y dijeron: ¡Ay de nosotros, ocho almas solitarias que hemos quedado! He aquí que se nos arrebata la vista del huerto.
- 19Y según descendían por el monte, besaban las piedras, las tomaban en sus manos y las colocaban sobre sus hombros; acariciaban los árboles, y hacían todo esto entre sollozos.
- 20Y continuaron bajando de la montaña, hasta que llegaron ante la puerta del arca.
- 21Entonces Noé y sus hijos volvieron sus rostros hacia el oriente, y rogaron al Señor que tuviese misericordia de ellos, que los salvase y les indicase dónde colocar el cuerpo de nuestro padre Adán.
- 22Vino entonces la Palabra de Dios a Noé, diciendo: Sube el cuerpo de Adán al tercer piso del arca y colócalo allí, al lado oriental; y el oro, el incienso y la mirra juntamente con él.
- 23Y tú y tus hijos estaréis en oración delante de él; mas tu mujer y las mujeres de tus hijos habitarán al lado occidental del arca; y no os allegaréis a ellas.
- 24Cuando Noé oyó estas palabras de Dios, entró en el arca con sus hijos, y pusieron el cuerpo de nuestro padre Adán al lado oriental, y las tres ofrendas juntamente con él.
- 25E introdujo Noé el cuerpo de Adán en el arca un día viernes, a la segunda hora del día, a los veintisiete días del mes de Gembot.