3 Adán y Eva · Capítulo 4
- 1Con todo, Noé predicaba repetidamente a los hijos de Caín, diciendo: El diluvio vendrá y os destruirá, si no os arrepentís.
- 2Mas ellos no le prestaban oído; antes bien se burlaban de él.
- 3Cuando los hijos de Set descendieron de la Santa Montaña, y moraron con los hijos de Caín, y se contaminaron con sus abominaciones, les nacieron hijos llamados Garsina, que eran gigantes, varones esforzados de gran poder, tales que ningunos otros gigantes se les igualaban en fuerza.
- 4Ciertos sabios de antiguo escribieron acerca de ellos, y dicen en sus libros sagrados que ángeles descendieron del cielo y se unieron a las hijas de Caín, las cuales les dieron a luz aquellos gigantes.
- 5Yerran, no obstante, aquellos sabios en lo que dicen.
- 6Lejos esté de Dios semejante cosa, que espíritus angelicales fuesen hallados cometiendo pecado con seres humanos.
- 7Nunca jamás; tal cosa no puede ser.
- 8Y si tal cosa fuese propia de la naturaleza de los ángeles, o de los demonios que cayeron, no habrían dejado a una sola mujer sobre la tierra sin mancillar.
- 9Porque los demonios son sumamente perversos e infames.
- 10Además, no son macho y hembra por naturaleza; sino que son espíritus sutiles, que se tornaron negros desde que prevaricaron.
- 11Sin embargo, muchos hombres afirman que ángeles descendieron del cielo, y se allegaron a mujeres, y engendraron hijos de ellas.
- 12Esto no puede ser verdad.
- 13Eran, en verdad, hijos de Set, de la descendencia de Adán, que habitaban en la montaña alta y apartada,
- 14mientras conservaban su virginidad, su inocencia y su gloria como ángeles; y eran entonces llamados 'ángeles de Dios'.
- 15Pero cuando prevaricaron y se mezclaron con los hijos de Caín, y engendraron hijos, hombres mal instruidos dijeron que ángeles habían bajado del cielo y se habían mezclado con hijas de hombres, las cuales les dieron a luz gigantes.