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3 Adán y Eva · Capítulo 5

  1. 1Entonces el anciano Matusalén, que permaneció en la montaña con los hijos de Noé, vivió 987 años y luego enfermó; y su enfermedad fue tal que, a causa de ella, debía partir de este mundo.
  2. 2Cuando Noé y sus hijos, Sem, Cam y Jafet, lo supieron, vinieron a él con sus mujeres, y lloraron delante de él, y dijeron:
  3. 3Oh padre nuestro y anciano nuestro, bendícenos, y ruega a Dios que tenga misericordia de nosotros cuando te hayas ido de nosotros.
  4. 4Entonces Matusalén les dijo con corazón adolorido: Oídme, oh mis queridos hijos; porque ninguno de nuestros padres ha quedado, sino vosotros, ocho almas.
  5. 5El Señor Dios creó a nuestro padre Adán y a nuestra madre Eva, y de ellos llenó la tierra de gentes en los contornos del huerto, y multiplicó su descendencia.
  6. 6Mas ellos no guardaron Su mandamiento, y Él los destruirá.
  7. 7Pero si hubiesen guardado Su mandamiento, Él habría llenado los cielos y la tierra con ellos.
  8. 8Sin embargo, rogaré al Señor mi Dios que os bendiga, que os multiplique y que extienda vuestro linaje en tierra extraña, a la cual iréis.
  9. 9Y ahora, oh hijos míos, he aquí que Dios os llevará dentro de un arca a una tierra en la que jamás habéis estado.
  10. 10¡Y el Señor Dios de todos nuestros santos padres sea con vosotros!
  11. 11¡Y los dones gloriosos que Dios otorgó a nuestro padre Adán desde el huerto en esta bendita cueva de los tesoros, que Él os los conceda a vosotros también!
  12. 12Estos son los tres dones gloriosos que Dios concedió a Adán:
  13. 13El primero es el Reino, en el cual Dios hizo a Adán rey sobre Sus obras.
  14. 14El segundo don glorioso es el Sacerdocio, por cuanto Dios sopló en su rostro espíritu de vida.
  15. 15Y el tercer don glorioso es la Profecía, pues Adán profetizó tocante a lo que Dios pensaba hacer.
  16. 16Pediré, pues, al Señor mi Dios que otorgue estos tres dones gloriosos a vuestra posteridad.
  17. 17Dijo además Matusalén a Noé: Oh Noé, tú eres bendito de Dios.
  18. 18Yo te prevengo acerca del diluvio y te declaro que me voy de ti para estar con todos nuestros padres que me precedieron. Pero tú, que quedarás solo con tus hijos en este monte santo, guarda el mandamiento que te doy, y no deseches nada de lo que te he dicho.
  19. 19He aquí que mi Dios traerá presto un diluvio sobre la tierra; embalsama mi cuerpo, y deposítalo en la cueva de los tesoros.
  20. 20Luego toma a tu mujer con tus hijos y sus mujeres, y desciende de este monte santo, y lleva contigo el cuerpo de nuestro padre Adán.
  21. 21Entra en el arca y colócalo allí, hasta que las aguas del Diluvio mengüen sobre la haz de la tierra.
  22. 22Oh hijo mío, cuando estés para morir, manda a tu primogénito Sem que tome a Melquisedec, hijo de Cainán y nieto de Arfaxad; porque ese Melquisedec es sacerdote del Dios Altísimo; y que tomen consigo el cuerpo de nuestro padre Adán de dentro del arca, y lo saquen y lo sepulten en la tierra.
  23. 23Y Melquisedec permanecerá ministrando en aquel monte que está en medio de la tierra, delante del cuerpo de nuestro padre Adán para siempre.
  24. 24Porque desde aquel lugar, oh Noé hijo mío, obrará Dios salvación para Adán y para toda su simiente que creyere en Dios.
  25. 25Matusalén dijo también a Noé y a sus hijos: El ángel de Dios irá con vosotros, hasta que lleguéis a aquel lugar en medio de la tierra.
  26. 26Nuevamente dijo Matusalén a Noé: Oh hijo mío, quien ministre a Dios y ante el cuerpo de nuestro padre Adán, tenga vestido de pieles y esté ceñido alrededor de sus lomos con cuero.
  27. 27No vista ornamento alguno, sino sea pobre su vestidura; esté a solas, y permanezca orando al Señor nuestro Dios que vele sobre el cuerpo de nuestro padre Adán; porque es un cuerpo de gran precio delante de Dios.
  28. 28Y persevere en su ministerio, siendo sacerdote del Dios Altísimo; porque él es grato a Dios, y así también el ministerio que ejerce delante de Dios.
  29. 29Después de esto mandó Matusalén a Noé, diciendo: Guarda, pues, todos estos mandamientos y cúmplelos.
  30. 30Luego las manos de Matusalén se aflojaron; cesó de hablar; cerró poco a poco sus ojos y reposó con sus padres; corriendo a la sazón sus lágrimas por sus mejillas,
  31. 31y doliéndose su corazón por apartarse de todos ellos, mas sobre todo por causa de aquel monte del huerto, en el cual ninguno de ellos quedaba ya; porque Dios se había propuesto destruir todas las criaturas y borrarlas de la haz de la tierra.
  32. 32El reposo de Matusalén aconteció cuando tenía 967 años de edad, a doce días del mes de Magabit, en día domingo.
  33. 33Entonces Noé y sus hijos lo embalsamaron, llorando y lamentando sobre él, y lo pusieron en la cueva de los tesoros.
  34. 34Y plañeron sobre él con gran llanto, ellos y sus mujeres, cuarenta días.
  35. 35Y cuando hubieron terminado el duelo y el quebranto por Matusalén, Noé y sus hijos comenzaron a obrar como Matusalén les había ordenado.