1 Adán y Eva · Capítulo 31
- 1Después de estas cosas dijo Dios a Adán: Me pediste algo del jardín para ser con ello consolado, y te he dado estas tres señales como consolación para ti; a fin de que confíes en Mí y en Mi pacto contigo.
- 2Porque Yo vendré y os salvaré; y reyes me traerán, cuando esté en la carne, oro, incienso y mirra; oro como señal de Mi reino; incienso como señal de Mi divinidad; y mirra como señal de Mi padecimiento y de Mi muerte.
- 3Empero tú, oh Adán, pon estos junto a ti en la cueva; el oro para que arroje luz sobre ti de noche; el incienso, para que huelas su suave aroma; y la mirra, para confortarte en tu tristeza.
- 4Al oír Adán estas palabras de Dios, se postró delante de Él. Él y Eva le adoraron y le dieron gracias, porque había obrado misericordiosamente con ellos.
- 5Mandó entonces Dios a los tres ángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, que cada uno trajese lo que había traído, y lo diese a Adán. Y así lo hicieron, uno por uno.
- 6Y mandó Dios a Suriel y a Salatiel que sostuviesen a Adán y a Eva, y los bajasen de la cumbre del alto monte, y los llevasen a la Cueva de los Tesoros.
- 7Allí pusieron el oro al lado sur de la cueva, el incienso al lado oriental, y la mirra al lado occidental. Porque la boca de la cueva estaba al lado del norte.
- 8Consolaron entonces los ángeles a Adán y a Eva, y se fueron.
- 9El oro era de setenta varas; el incienso, de doce libras; y la mirra, de tres libras.
- 10Estas quedaron junto a Adán en la Casa de los Tesoros; por tanto fue llamada "de ocultación". Pero otros intérpretes dicen que fue llamada la "Cueva de los Tesoros", por razón de los cuerpos de los hombres justos que en ella estaban.
- 11Dios dio estas tres cosas a Adán en el tercer día después de haber salido del jardín, como señal de los tres días que el Señor había de permanecer en el corazón de la tierra.
- 12Y estas tres cosas, al quedar con Adán en la cueva, le daban luz de noche; y de día le daban algún alivio en su tristeza.