4 Macabeos · Capítulo 16
- 1Así, pues, si una mujer, y ya entrada en años, siendo madre de siete hijos, soportó ver a sus propios hijos ser atormentados hasta la muerte, confesadamente debe reconocerse que la Razón inspirada es soberana señora sobre las pasiones.
- 2He demostrado, por consiguiente, que no sólo los hombres triunfaron sobre sus sufrimientos, sino que también una mujer despreció los más terribles tormentos.
- 3Y no eran tan fieros los leones alrededor de Daniel, ni tan ardiente el horno de fuego abrasador de Misael, como ardía en ella el instinto de la maternidad al ver a sus siete hijos siendo atormentados.
- 4Mas, por su Razón guiada por la religión, la madre apagó sus pasiones, por muchas y fuertes que fuesen.
- 5Pues hay también que considerar esto: que si la mujer hubiese sido flaca de espíritu, a pesar de su maternidad, habría llorado sobre ellos y por ventura hablado así:
- 6¡Ay de mí, tres veces desdichada, y más que tres veces miserable! ¡Siete hijos he dado a luz y he quedado sin ninguno!
- 7¡En vano estuve encinta siete veces, y de ningún provecho fue la carga de diez meses llevada siete veces; infructuosa ha sido mi crianza y dolorosos mis pechos!
- 8¡En vano por vosotros, oh hijos míos, soporté los muchos dolores del parto y los más difíciles afanes de vuestra educación!
- 9¡Ay de vosotros, hijos míos, pues algunos aún no se habían casado, y los que se habían desposado no engendraron hijos; jamás veré hijos vuestros, ni seré llamada con el nombre de abuela!
- 10¡Ay de mí, que tuve tantos y tan hermosos hijos, y ahora soy viuda y desolada en mi aflicción! ¡Ni siquiera quedará hijo alguno que me dé sepultura cuando hubiere muerto!
- 11Mas la santa y temerosa de Dios madre no prorrumpió en semejante llanto por ninguno de ellos, ni rogó a ninguno que escapara de la muerte, ni se lamentó sobre ellos como sobre moribundos; antes bien, como si tuviese un alma de diamante y estuviese dando a luz el número de sus hijos, por segunda vez, para la vida inmortal, les rogó más bien y les suplicó que muriesen por causa de la religión.
- 12¡Oh madre, guerrera de Dios en la causa de la religión, anciana y mujer, venciste al tirano con tu perseverancia y fuiste hallada más fuerte que un varón, tanto en obras como en palabras!
- 13Porque ciertamente, cuando fuiste puesta en prisiones juntamente con tus hijos, estuviste allí viendo a Eleazar ser atormentado, y hablaste a tus hijos en la lengua hebrea:
- 14¡Hijos míos, noble es el combate; y vosotros, siendo llamados para dar testimonio por nuestra nación, pelead en él celosamente a favor de la Ley de nuestros padres!
- 15¡Porque sería vergonzoso si, mientras este anciano soportó la agonía por amor de la religión, vosotros, que sois jóvenes, retrocedieseis ante el dolor!
- 16¡Acordaos de que por amor de Dios vinisteis al mundo y gozasteis de la vida, y que por tanto debéis a Dios soportar cualquier dolor por amor suyo; por quien también nuestro padre Abraham se apresuró a sacrificar a su hijo Isaac, progenitor de nuestra nación; e Isaac, viendo la mano de su padre blandir el cuchillo contra él, no retrocedió!
- 17¡Y Daniel, varón justo, fue echado a los leones; y Ananías, Azarías y Misael fueron arrojados al horno de fuego, y todo lo soportaron por amor de Dios!
- 18¡Y vosotros también, teniendo la misma fe hacia Dios, no os turbéis; pues sería contrario a la Razón que vosotros, conociendo la justicia, no resistieseis a los dolores!
- 19Con estas palabras la madre de los siete animó a cada uno de sus hijos a morir antes que transgredir el precepto de Dios; sabiendo ellos también muy bien que los que mueren por Dios viven para Dios, como viven Abraham, e Isaac, y Jacob, y todos los patriarcas.