1 Enoc · Capítulo 41
- 11. Y después de esto vi todos los secretos de los cielos, y cómo el reino es dividido, y cómo las acciones de los hombres son pesadas en la balanza.
- 22. Y allí vi las mansiones de los escogidos y las mansiones de los santos, y mis ojos vieron allí a todos los pecadores que niegan el nombre del Señor de los Espíritus siendo echados de allí y arrastrados; y no podían permanecer, a causa del castigo que procede del Señor de los Espíritus.
- 33. Y allí mis ojos vieron los secretos del relámpago y del trueno, y los secretos de los vientos, cómo son divididos para soplar sobre la tierra, y los secretos de las nubes y del rocío; y allí vi de dónde proceden en aquel lugar y de dónde saturan la tierra polvorienta.
- 44. Y allí vi cámaras cerradas, de las cuales los vientos son repartidos, la cámara del granizo y de los vientos, la cámara de la niebla y de las nubes; y su nube se cierne sobre la tierra desde el principio del mundo.
- 55. Y vi las cámaras del sol y de la luna, de dónde proceden y adónde vuelven, y su glorioso retorno, y cómo uno es superior al otro, y su majestuosa órbita, y cómo no dejan su órbita, y nada añaden a su órbita, y nada le quitan, y se guardan fidelidad el uno al otro, conforme al juramento por el cual están ligados.
- 66. Y primero sale el sol y recorre su camino conforme al mandamiento del Señor de los Espíritus; y poderoso es su nombre por los siglos de los siglos.
- 77. Y después de esto vi el camino escondido y el visible de la luna, y ella cumple el curso de su camino en aquel lugar de día y de noche, ocupando uno posición opuesta al otro delante del Señor de los Espíritus. Y dan gracias y alaban, y no descansan; porque para ellos su acción de gracias es descanso.
- 88. Porque el sol muda muchas veces para bendición o para maldición, y el curso del camino de la luna es luz para los justos y tinieblas para los pecadores, en el nombre del Señor, que hizo separación entre la luz y las tinieblas, y dividió los espíritus de los hombres, y fortaleció los espíritus de los justos, en el nombre de su justicia.
- 99. Porque ningún ángel lo impide, y ningún poder es capaz de impedirlo; pues él señala un juez para todos ellos, y los juzga a todos delante de sí.