1 Enoc · Capítulo 39
- 11. Y acontecerá en aquellos días que hijos escogidos y santos descenderán del alto cielo, y su simiente vendrá a ser una con los hijos de los hombres.
- 22. Y en aquellos días Enoc recibió libros de celo y de ira, y libros de inquietud y de expulsión. Y misericordia no les será concedida, dice el Señor de los Espíritus.
- 33. Y en aquellos días un torbellino me arrebató de la tierra y me puso en el fin de los cielos.
- 44. Y allí vi otra visión, las moradas de los santos y los lugares de reposo de los justos.
- 55. Aquí mis ojos vieron sus moradas con sus ángeles justos, y sus lugares de reposo con los santos. Y ellos pedían, e intercedían, y oraban por los hijos de los hombres; y la justicia corría delante de ellos como agua, y la misericordia como rocío sobre la tierra. Así es entre ellos por los siglos de los siglos.
- 66. Y en aquel lugar mis ojos vieron al Escogido de la justicia y de la fe; y la justicia prevalecerá en sus días, y los justos y escogidos serán sin número delante de él por los siglos de los siglos.
- 77. Y vi su morada debajo de las alas del Señor de los Espíritus. Y todos los justos y escogidos delante de él serán fuertes como luces de fuego, y su boca estará llena de bendición, y sus labios ensalzarán el nombre del Señor de los Espíritus; y la justicia delante de él nunca faltará, y la rectitud nunca faltará delante de él.
- 88. Allí deseé morar, y mi espíritu anhelaba aquella morada; y allí hasta ahora ha estado mi porción, porque así ha sido establecido acerca de mí delante del Señor de los Espíritus.
- 99. En aquellos días alabé y ensalcé el nombre del Señor de los Espíritus con bendiciones y alabanzas, porque él me ha destinado para bendición y gloria, conforme a la buena voluntad del Señor de los Espíritus.
- 1010. Por largo tiempo mis ojos contemplaron aquel lugar, y le bendije y le alabé, diciendo: Bendito es él, y sea bendito desde el principio y para siempre.
- 1111. Y delante de él no hay cesar. Él sabe, antes que el mundo fuese creado, lo que es para siempre y lo que será de generación en generación.
- 1212. Los que no duermen te bendicen; están delante de tu gloria y bendicen, alaban y ensalzan, diciendo: Santo, santo, santo es el Señor de los Espíritus; él llena la tierra de espíritus.
- 1313. Y aquí mis ojos vieron a todos los que no duermen; están delante de él, y bendicen, y dicen: Bendito seas tú, y bendito sea el nombre del Señor por los siglos de los siglos.
- 1414. Y mi rostro se transformó, porque ya no podía contemplar.