1 Enoc · Capítulo 38
- 11. La primera parábola. Cuando aparezca la congregación de los justos, y los pecadores sean juzgados por sus pecados, y sean echados de la faz de la tierra;
- 22. y cuando el Justo aparezca delante de los ojos de los justos, cuyas obras escogidas dependen del Señor de los Espíritus, y la luz aparezca a los justos y escogidos que moran en la tierra, ¿dónde estará entonces la morada de los pecadores, y dónde el lugar de reposo de los que han negado al Señor de los Espíritus? Bueno les fuera no haber nacido.
- 33. Cuando los secretos de los justos sean revelados, y los pecadores juzgados, y los impíos echados de la presencia de los justos y escogidos,
- 44. desde aquel tiempo los que poseen la tierra ya no serán poderosos y ensalzados; y no podrán contemplar el rostro de los santos, porque el Señor de los Espíritus ha hecho aparecer su luz sobre el rostro de los santos, justos y escogidos.
- 55. Entonces los reyes y los poderosos perecerán, y serán entregados en manos de los justos y santos.
- 66. Y desde entonces ninguno buscará para sí misericordia del Señor de los Espíritus, porque su vida ha llegado a su fin.