Testamento de Isaac · Capítulo 7
- 11. Todo sacerdote hoy (y hasta la consumación de los siglos) debe ser templado en cuanto a comida, bebida y sueño; ni ha de platicar acerca de los sucesos de este mundo, ni prestar oídos a quien hable de ellos.
- 22. Antes bien, debe pasar toda su vida ocupado en oraciones, vigilias y salmodias, hasta que nuestro Dios le llame en paz.
- 33. Todo hombre en la tierra, sea sacerdote o monje (pues al cabo de los tiempos amarán la vida de santo retiro), debe renunciar al mundo y a todas sus vanas inquietudes, y unirse al santo ministerio que los ángeles rinden en pureza a Dios.
- 44. Y serán honrados delante de Dios y de sus ángeles por causa de sus santos sacrificios y de su ministerio semejante al de los ángeles, que es figura del que se rinde en los cielos.
- 55. Y los ángeles serán sus amigos por razón de su fe perfecta y de su pureza; y grande será su honor delante de Dios. En suma, ora sea grande o pequeño, la inocencia y santidad se nos demanda.
- 66. Los principales pecados que demandan arrepentimiento son estos: No matarás a espada; tampoco matarás con la lengua; no fornicarás con tu cuerpo; no fornicarás con tus pensamientos; no te allegarás a los jóvenes para corromperlos; no tendrás envidia; no se pondrá el sol sobre tu enojo; no tendrás corazón altivo; no te regocijarás de la caída de tu prójimo; no calumniarás; no mirarás a mujer alguna con ojos codiciosos; y no darás oídos prestamente a la maledicencia.
- 77. Menester es guardarnos con diligencia de estas cosas y de otras semejantes, hasta que cada uno de nosotros esté a salvo de la ira que ha de ser revelada desde el cielo.