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Testamento de Isaac · Capítulo 8

  1. 11. Y cuando la multitud congregada en derredor de él oyó estas palabras, clamó a gran voz diciendo: Justo y santo es esto. Amén.
  2. 22. Mas el anciano siervo de Dios guardó silencio, y recogiendo la manta, cubrió su rostro. Y el pueblo y el sacerdote guardaron silencio para que pudiese reposar un poco.
  3. 33. Pero el ángel de su padre Abraham vino a él y lo llevó a las regiones celestiales; y vio espantos y tumultos repartidos a un lado y a otro, y era cosa terrible y espantosa de contemplar.
  4. 44. Unos tenían semblante de camello, otros de león; algunos tenían semblante de perro, otros tenían un solo ojo y portaban pinzas de hierro en sus manos de tres dedos de longitud.
  5. 55. Y miré, y he aquí que trajeron a un hombre, y los que lo traían iban con él. Y cuando llegaron ante aquellas fieras, apartáronse a un lado los que le acompañaban; y el león acometió contra él, y despedazándole en menudos pedazos lo tragó; y luego lo vomitó y volvió a ser el mismo; y la siguiente bestia hizo con él de igual manera.
  6. 66. En suma, pasábanlo de una a otra; y cada una lo despedazaba, lo tragaba y después lo vomitaba, volviendo él a quedar entero de nuevo.
  7. 77. Y dije al ángel: ¿Qué pecado cometió este hombre, señor mío, para que se le haga todo esto?
  8. 88. El ángel me respondió: Este hombre que ahora estás mirando tuvo pleito con su prójimo y murió sin haberse reconciliado con él. Mira, ha sido entregado a cinco verdugos principales; y pasan un año atormentándole por cada hora que estuvo contendiendo con su prójimo.
  9. 99. Y el ángel me dijo además: Mi amado Isaac, ¿piensas tú que estos son los únicos? Créeme, Isaac amado de Dios, que hay seiscientos mil verdugos.
  10. 1010. Y pasan un año atormentando a un hombre por cada hora que pasó pecando; es a saber, si no se arrepintió antes de salir del cuerpo.