Testamento de Isaac · Capítulo 6
- 11. Mas cuando se supo que el varón de Dios había recobrado la vista, acudieron a él de todas partes gentes que oían sus palabras de vida; porque conocían que un santo espíritu de Dios hablaba por él.
- 22. Los próceres que vinieron le dijeron: 'Ahora puedes ver con claridad: ¿cómo es que después de haberse oscurecido tu vista la has recobrado?'
- 33. El anciano que amaba a Dios sonrió y les dijo: 'Hijos míos y hermanos, el Dios de mi padre Abraham hizo esto para consolarme en mi vejez.'
- 44. Mas el sacerdote de Dios le dijo: 'Declárame lo que debo hacer, padre mío Isaac.' Y nuestro padre Isaac le dijo: 'Santifica tu cuerpo, porque en él mora el templo de Dios. No entres en contiendas con otros hombres, no sea que una palabra airada se escape de tu boca. Guárdate de la murmuración, de la vanagloria y de toda palabra ociosa; y mira que tus manos no toquen lo que no es tuyo.'
- 55. 'No ofrezcas sacrificio con defecto; y lávate con agua limpia cuando te acerques al altar. No mezcles los pensamientos del mundo con los pensamientos de Dios cuando estuvieres delante de él. Haz cuanto esté en ti por tener paz con todos los hombres.'
- 66. 'Cuando estuvieres delante de Dios y presentares tu ofrenda, al llegar para ofrecerla sobre el altar, recitarás en secreto cien oraciones a Dios y harás esta confesión ante él, diciendo: ¡Oh Dios, incomprensible, inescrutable, inaccesible, tesoro purísimo, purifícame en tu amor; porque soy de carne y hueso y acudo inmundo a ti para que me limpies!'
- 77. 'Vengo cargado y te ruego que alivies mi carga: el fuego consume la leña y tu misericordia quitará mis iniquidades. Perdóname, que soy pecador; yo perdono a toda la creación que tú hiciste, no tengo queja contra nadie, estoy en paz con todo lo que fue hecho a tu imagen; no me dejo arrastrar por los malos pensamientos que me asaltan.'
- 88. 'Yo soy tu siervo e hijo de tu sierva; yo soy el que peca, tú eres el que perdona: perdóname y permíteme permanecer en tu santo lugar. Sea mi sacrificio grato delante de ti; no me deseches por causa de mis pecados, sino recíbeme, a pesar de mis muchas faltas, como a oveja descarriada.'
- 99. '¡Oh Dios, que estuviste con nuestro padre Adán, y con Abel, y con Noé, y con nuestro padre Abraham, y con su hijo Isaac, y estuviste con Jacob, sé tú también conmigo y recibe mi ofrenda de mis manos!'
- 1010. 'Y habiendo recitado todas estas cosas, toma tu sacrificio y ofrécelo; y mira con temor al cielo por amor de la ofrenda de Dios, para que no le desagrades; porque el ministerio sacerdotal no es cosa ligera.'