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Testamento de Abraham · Capítulo 14

  1. 11. Y dijo Abraham al capitán general: Señor mío príncipe supremo, el alma que el ángel retenía en su mano, ¿por qué motivo fue juzgada para ser colocada en medio?
  2. 22. El príncipe supremo respondió: Escucha, recto Abraham: por cuanto el juez halló que sus pecados y sus obras de justicia estaban en igual peso, no la entregó al suplicio ni a la salvación, hasta que venga el Juez universal.
  3. 33. Preguntó Abraham al capitán general: ¿Y qué le falta todavía a esa alma para alcanzar salvación? El príncipe supremo contestó: Si adquiriere una sola justicia por encima de sus iniquidades, entrará en la salvación.
  4. 44. Dijo entonces Abraham al príncipe supremo: Acércate acá, capitán general Miguel, elevemos oración por esta alma a ver si Dios nos atiende benignamente. El capitán general respondió: Amén, hágase así; y derramaron oración y ruego por aquella alma, y Dios los oyó; y levantándose de su súplica, ya no vieron al alma que allí permanecía.
  5. 55. Preguntó Abraham al ángel: ¿Dónde está el alma que retenías en el medio? Y el ángel contestó: Ha sido salva por tu justa rogativa, y he aquí que un ángel de luz la tomó y la condujo al Paraíso.
  6. 66. Exclamó Abraham: Glorifico el nombre de Dios el Altísimo y su insondable misericordia.
  7. 77. Y dijo Abraham al capitán general: Ruégote, arcángel, atiende a mi oración, y clamemos aún al Señor e imploremos su compasión y demandemos su gracia por las almas de los pecadores a quienes yo antes, encendido en ira, maldije y destruí, a los que la tierra tragó, las fieras descuartizaron y el fuego devoró por causa de mis palabras.
  8. 88. Reconozco ahora que he pecado delante del Señor nuestro Dios. Ven pues, oh Miguel, caudillo supremo de los ejércitos de arriba, ven y clamemos a Dios con abundantes lágrimas para que me perdone mi transgresión y me conceda la vida de ellos.
  9. 99. Y el capitán general le escuchó, y se postraron en súplica ante el Señor; y habiéndole invocado por dilatado espacio de tiempo, descendió una voz del cielo diciendo:
  10. 1010. Abraham, Abraham, he escuchado tu clamor y tu plegaria, y te he remitido tu pecado; y a cuantos creíste que yo había destruido, los he convocado y devuelto a la vida por mi infinita benignidad; pues temporalmente los castigué en juicio, y a los que castigo viviendo en la tierra, no los retribuiré con la muerte eterna.