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Testamento de Abraham · Capítulo 13

  1. 11. Y dijo Abraham: Señor mío y capitán general, ¿quién es este juez tan maravilloso? ¿Y quiénes son los ángeles que escriben? ¿Y quién es el ángel semejante al sol que sostiene la balanza? ¿Y quién es el ángel abrasador que guarda el fuego?
  2. 22. El príncipe supremo respondió: ¿Ves, santísimo Abraham, al temible varón sentado en el trono? Este es el hijo del primer formado Adán, llamado Abel, al cual mató el impío Caín; y se sienta de esta suerte para juzgar a toda la creación, y examina a los justos y a los pecadores.
  3. 33. Porque dijo Dios: Yo no os juzgaré, sino que todo hombre nacido de hombre será juzgado. Por tanto le concedió potestad para juzgar al mundo hasta su venida grande y gloriosa; y entonces, oh justo Abraham, será el juicio y la remuneración cabal, sempiterna e inmutable, que ninguno podrá alterar.
  4. 44. Porque todo hombre procedió de los primeros padres, y por ende son juzgados primero aquí por su propio vástago; y en la segunda venida serán juzgados por las doce tribus de Israel, todo aliento y toda criatura. Mas en la tercera ocasión serán juzgados por el Señor Dios de todos; y entonces el término del juicio será irrevocable y la sentencia pavorosa, sin haber quien pueda contradecirla.
  5. 55. Y así, por tres tribunales se consuma el juicio del mundo y la retribución; y por este motivo una causa no queda confirmada por uno o dos testigos, sino que por testimonio de tres testigos todo asunto será establecido.
  6. 66. Los dos ángeles a diestra y a siniestra son los que asientan los pecados y las justicias: el de la diestra escribe las obras justas, y el de la siniestra las iniquidades.
  7. 77. El ángel semejante al sol, que empuña la balanza en su mano, es el arcángel Doquiel, el pesador justo, el cual pesa las justicias y los pecados con la equidad de Dios.
  8. 88. El ángel encendido e inexorable que retiene el fuego en su mano es el arcángel Puruel, que ejerce potestad sobre el fuego y prueba las obras de los hombres mediante las llamas; y si el fuego devora la obra de algún hombre, el ángel del juicio lo apresa incontinenti y lo traslada a la morada de los pecadores, paraje de acerbo suplicio.
  9. 99. Mas si el fuego aprueba la obra de un hombre y no prevalece contra ella, el tal varón es justificado, y el ángel de la justicia lo recibe y lo conduce salvo a la heredad de los justos.
  10. 1010. Y de esta manera, integro Abraham, todas las obras en todos los hombres son probadas por el fuego y por la balanza.