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Sabiduría de Salomón · Capítulo 9

  1. 11. Oh Dios de mis padres y Señor de la misericordia, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
  2. 22. y por tu sabiduría formaste al hombre para que señorease sobre las criaturas que tú hiciste,
  3. 33. y gobernase el mundo con equidad y justicia, y ejerciese el juicio con rectitud de corazón:
  4. 44. dame la sabiduría que se sienta junto a tu trono, y no me deseches de entre tus hijos.
  5. 55. Porque yo soy tu siervo e hijo de tu sierva, hombre débil y de corta vida, y poco apto para entender el juicio y las leyes.
  6. 66. Porque aunque alguno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la sabiduría que viene de ti, será tenido en nada.
  7. 77. Tú me escogiste por rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de tus hijas;
  8. 88. me mandaste edificar templo en tu santo monte y altar en la ciudad de tu morada, imitación del santo tabernáculo que preparaste desde el principio.
  9. 99. Y contigo está la sabiduría, que conoce tus obras y estaba presente cuando hiciste el mundo, y sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es recto según tus mandamientos.
  10. 1010. Envíala de tus santos cielos, y mándala desde el trono de tu gloria, para que estando conmigo trabaje conmigo, y yo sepa lo que te agrada.
  11. 1111. Porque ella sabe y entiende todas las cosas, y me guiará prudentemente en mis obras, y me guardará con su poder.
  12. 1212. Así serán aceptas mis obras, y juzgaré a tu pueblo con justicia, y seré digno del trono de mi padre.
  13. 1313. Porque ¿qué hombre podrá conocer el consejo de Dios? ¿O quién podrá pensar qué es lo que quiere el Señor?
  14. 1414. Porque los pensamientos de los mortales son tímidos, e inciertas nuestras providencias.
  15. 1515. Porque el cuerpo corruptible agrava el alma, y la morada terrestre oprime la mente llena de cuidados.
  16. 1616. Y con dificultad conjeturamos las cosas que están sobre la tierra, y con trabajo hallamos lo que está a nuestro alcance; mas las cosas que están en los cielos, ¿quién las investigó?
  17. 1717. ¿Y quién conoció tu consejo, si tú no le diste sabiduría y enviaste de lo alto tu Santo Espíritu?
  18. 1818. Así fueron enderezados los caminos de los que viven en la tierra, y los hombres aprendieron lo que te agrada, y fueron salvados por la sabiduría.