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Sabiduría de Salomón · Capítulo 14

  1. 11. Otro, preparándose para navegar y estando para atravesar las olas furiosas, invoca a un pedazo de madera más podrido que la nave que le lleva.
  2. 22. Porque el deseo de ganancia inventó la nave, y el artífice la construyó con su pericia.
  3. 33. Mas tu providencia, oh Padre, la gobierna; porque abriste camino en el mar, y senda segura entre las olas,
  4. 44. mostrando que puedes salvar de todo peligro, aunque alguno se lance al mar sin arte.
  5. 55. Con todo, no quisiste que las obras de tu sabiduría quedasen ociosas; por eso los hombres confían su vida a un pequeño leño, y atravesando el mar agitado en frágil barca, son salvos.
  6. 66. Porque también al principio, cuando perecían los gigantes soberbios, la esperanza del mundo, gobernada por tu mano, se refugió en una frágil barca, y dejó a todos los siglos la simiente de una nueva generación.
  7. 77. Porque bendito es el leño por el cual viene la justicia.
  8. 88. Mas el ídolo hecho de manos es maldito, así él como el que lo hizo: éste, porque lo hizo; y aquél, porque siendo corruptible fue llamado dios.
  9. 99. Porque el impío y su impiedad son igualmente aborrecibles a Dios.
  10. 1010. Porque la obra será castigada juntamente con el que la hizo.
  11. 1111. Por eso también sobre los ídolos de las naciones habrá visitación, porque entre las criaturas de Dios se han hecho abominación, y tropiezo para las almas de los hombres, y lazo para los pies de los insensatos.
  12. 1212. Porque la invención de los ídolos fue el principio de la fornicación espiritual, y su hallazgo, la corrupción de la vida.
  13. 1313. Porque ni existían al principio, ni existirán para siempre.
  14. 1414. Porque por la vanagloria de los hombres entraron en el mundo, y por eso pronto tendrán fin.
  15. 1515. Porque un padre, afligido por un luto prematuro, hizo una imagen del hijo que le fue arrebatado temprano, y comenzó a honrar como dios al que antes era un hombre muerto, y transmitió a sus dependientes ceremonias y sacrificios.
  16. 1616. Así, con el paso del tiempo, esta costumbre impía, fortalecida, fue guardada como ley, y las imágenes esculpidas eran adoradas por mandato de los reyes.
  17. 1717. A los que no podían honrar en persona, por morar lejos, reproducían de lejos su semblante, y hacían una imagen visible del rey a quien honraban, para lisonjear con celo al ausente como si estuviese presente.
  18. 1818. También la singular diligencia del artífice ayudó a llevar a los ignorantes a mayor superstición.
  19. 1919. Porque él, queriendo quizá agradar a algún poderoso, empleó todo su arte para hacer la imagen más hermosa.
  20. 2020. Y así la multitud, atraída por la gracia de la obra, tuvo por dios al que poco antes sólo era honrado como hombre.
  21. 2121. Y esto fue ocasión de engaño para el mundo; porque los hombres, esclavos de la desgracia o de la tiranía, atribuyeron a piedras y leños el nombre incomunicable.
  22. 2222. Y no les bastó errar en el conocimiento de Dios; sino que, viviendo en la gran guerra de la ignorancia, llamaron paz a tan grandes males.
  23. 2323. Porque mientras mataban a sus hijos en sacrificios, o celebraban misterios secretos, u orgías de ritos extraños,
  24. 2424. ya no guardaban puras ni la vida ni el matrimonio; sino que uno mataba al otro a traición, o le afligía con el adulterio.
  25. 2525. De modo que en todos, sin excepción, reinaban la sangre, el homicidio, el hurto y el fraude, la corrupción, la infidelidad, los tumultos, el perjurio,
  26. 2626. la turbación de los buenos, el olvido de los beneficios, la contaminación de las almas, la inversión de la naturaleza, el desorden en los matrimonios, el adulterio y la impudicia desvergonzada.
  27. 2727. Porque el culto de los ídolos sin nombre es el principio, la causa y el fin de todo mal.
  28. 2828. Porque o se enfurecen en sus fiestas, o profetizan mentiras, o viven injustamente, o perjuran con facilidad.
  29. 2929. Porque confiando en ídolos sin vida, no esperan recibir daño, aunque juren en falso.
  30. 3030. Con todo, por ambas causas serán justamente castigados: porque pensaron mal de Dios, atendiendo a los ídolos, y porque juraron injustamente con engaño, menospreciando la santidad.
  31. 3131. Porque no es el poder de aquellos por quienes juran, sino la justa venganza de los pecadores la que siempre castiga la transgresión de los impíos.