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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 9

  1. 11. Aconteció que, habiendo alcanzado la doncella catorce años de edad, y dando ocasión a los fariseos para decir que era contra costumbre que una doncella de tales años permaneciese en el templo de Dios, determinaron enviar pregoneros por todas las tribus de Israel, para congregar a todos al templo del Señor al tercer día.
  2. 22. Congregada toda la multitud, se levantó Abiatar, el sumo pontífice, y ascendiendo a un sitial eminente para que todos le viesen y oyesen, impuesto profundo silencio, exclamó: Oídme, hijos de Israel, y percibíd mis palabras con atentos oídos.
  3. 33. Desde que este templo fue edificado por Salomón, siempre hubo en él vírgenes santas, hijas de reyes, de profetas y de sacerdotes, las cuales florecieron de manera admirable.
  4. 44. Mas llegadas a la edad legítima, fueron dadas en legítimo matrimonio, siguiendo la costumbre de sus madres y agradando a Dios.
  5. 55. Mas nueva regla de vida ha descubierto María, la cual hizo voto solemne de perseverar virgen para Dios.
  6. 66. Paréceme por tanto que, mediante nuestra consulta y la respuesta divina, debemos averiguar a quién deba ser encomendada para su fiel custodia.
  7. 77. Agradó en gran manera este razonamiento a toda la asamblea.
  8. 88. Echaron suertes los sacerdotes sobre las doce tribus, y la suerte recayó sobre la tribu de Judá.
  9. 99. Dijo entonces el sacerdote: Venga mañana todo varón que no tenga mujer, y traiga su vara en la mano.
  10. 1010. Por lo cual aconteció que José trajo también su vara juntamente con los mancebos.
  11. 1111. Y entregadas las varas al sumo sacerdote, ofreció sacrificio al Señor Dios y consultó su santa voluntad.
  12. 1212. Y díjole el Señor: Coloca todas las varas en el Sancta Sanctórum, y queden allí depositadas; y mándales que vuelvan mañana para recogerlas; y aquel varón de cuya vara saliere una paloma blanca volando hacia los cielos, a él sea entregada María para ser custodiada.
  13. 1313. Al día siguiente, pues, congregados todos de mañana y hecha la oblación del incienso, entró el pontífice al Santo de los Santos y sacó fuera las varas.
  14. 1414. Y habiendo distribuido las varas sin que de ninguna de ellas saliese paloma alguna, vistióse el sumo sacerdote las doce campanillas y la vestidura sagrada; y entrando de nuevo al Lugar Santísimo, ofreció allí holocausto y derramó su oración.
  15. 1515. Y el ángel del Señor se le apareció, diciendo: He aquí la vara más pequeña, de la cual no hiciste caso; trajístela con las demás, mas no la sacaste con ellas.
  16. 1616. Cuando la hubieres sacado y devuelto a su dueño, se manifestará en ella la señal que te anuncié.
  17. 1717. Era esta la vara de José; el cual, por ser de edad avanzada, se apartaba temeroso de recibirla, no pretendiendo tampoco reclamar su báculo.
  18. 1818. Y hallándose él humildemente en el último lugar, gritóle el sumo pontífice con gran voz: Ven acá, José, y recibe tu vara, pues por ti aguardamos todos.
  19. 1919. Subió entonces José temblando, turbado por haberle llamado el pontífice en voz tan alta.
  20. 2020. Mas apenas extendió su mano y asió su vara, incontinente brotó de su extremo una paloma más blanca que la nieve, hermosísima en gran manera, la cual, tras volar repetidas veces por los techos del santuario, alzó el vuelo dirigiéndose a las alturas celestiales.
  21. 2121. Felicitó entonces toda la multitud al anciano, diciendo: Bendito eres en tu vejez, oh padre José, por cuanto Dios te ha manifestado digno de custodiar a María.
  22. 2222. Y los sacerdotes le decían: Tómala a tu cargo, pues de toda la tribu de Judá solo tú has sido escogido de Dios; mas José comenzó tímidamente a replicarles: Anciano soy y tengo hijos; ¿por qué me encomendáis a esta doncella, más joven que mis propios nietos? Díjole entonces Abiatar, el sumo pontífice: Acuérdate, José, de cómo perecieron Datán, Abiram y Coré, por haber menospreciado el divino mandato.
  23. 2323. Así te acontecerá a ti si desechas lo que por Dios te es encomendado.
  24. 2424. Respondió José: Ciertamente no desdeño la voluntad soberana; mas seré su fiel custodio hasta que reconozca por designio del Cielo cuál de mis hijos pueda tomarla por legítima esposa.
  25. 2525. Sean dadas en tanto algunas doncellas vírgenes de sus compañeras, con quienes more para su consuelo.
  26. 2626. Respondió Abiatar, el pontífice: En verdad se le otorgarán cinco doncellas para su compañía, hasta que llegue el día señalado en que puedas recibirla; pues con ningún otro varón puede ella unirse jamás.
  27. 2727. Recibió entonces José a María, juntamente con las otras cinco vírgenes que habían de morar en su casa.
  28. 2828. Eran estas doncellas Rebeca, Séfora, Susana, Abigea y Cael, a las cuales proveyó el pontífice de seda, jacinto, lino fino, carmesí y púrpura preciosa.
  29. 2929. Echaron suertes entre sí sobre la labor que cada una emprendería, y cupo en suerte a María labrar la púrpura sagrada para el velo del templo del Señor.
  30. 3030. Y habiéndole correspondido a ella, dijéronle las otras vírgenes: Siendo tú la menor, humilde y de menos edad que todas, has alcanzado la honra insigne de labrar la púrpura.
  31. 3131. Y diciendo esto, a manera de pulla y emulación fingida, comenzaron a llamarla reina de las doncellas.
  32. 3232. Mas mientras hablaban así, presentóse en medio de ellas el ángel del Señor, diciendo: No han sido pronunciadas estas palabras por vía de desdén, sino profetizadas como profecía fidelísima y verdadera.
  33. 3333. Temblaron grandemente ante la visión del ángel y el sonido de sus palabras, suplicándole que las perdonase e intercediese por ellas.