Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 10
- 11. Y al día siguiente, hallándose María junto a la fuente llenando su cántaro, apareciósele el ángel del Señor, diciendo: Bendita eres tú, María, por cuanto has preparado en tu seno digna morada para el Señor.
- 22. Porque he aquí vendrá la celestial luz y habitará en ti, y mediante tu fruto resplandecerá sobre el orbe entero.
- 33. Y al tercer día, estando tejiendo la púrpura con sus dedos, entró un mancebo de inefable hermosura.
- 44. Y viéndolo María, turbóse grandemente y comenzó a temblar.
- 55. Y él le dijo: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
- 66. Y oyendo ella semejante salutación, estremecióse y sobrecogióse de profundo temor.
- 77. Añadió entonces el ángel del Señor: No temas, María; porque has hallado gracia delante de Dios: he aquí concebirás en tu vientre y parirás a un Rey poderoso, el cual henchirá no solo la tierra, mas aun los cielos, y reinará por los siglos de los siglos.