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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 8

  1. 11. Entonces el sacerdote Abiatar ofreció dones copiosos a los pontífices, con el fin de obtenerla por mujer para su hijo.
  2. 22. Mas María se opuso terminantemente, diciendo: Imposible es que yo conozca a varón alguno, o que varón me conozca a mí.
  3. 33. Mas todos los sacerdotes y sus deudos le decían: Dios es servido en los hijos y alabado en la descendencia, conforme siempre se usó en medio del linaje de Israel.
  4. 44. Respondióles entonces María: Dios es servido principalmente en la castidad, según está probado desde el origen de los tiempos.
  5. 55. Pues antes de Abel no hubo varón justo alguno sobre la tierra, y él agradó a Dios mediante sus ofrendas, siendo muerto sin piedad por el que desgradó al Señor.
  6. 66. Dos coronas, por ende, recibió aquel justo: la de la ofrenda y la de la virginidad, por cuanto en su carne no conoció contaminación.
  7. 77. Asimismo Elías, hallándose en carne mortal, fue arrebatado al cielo, por haber conservado su cuerpo libre de mancha.
  8. 88. Y yo, desde mi tierna infancia en el santuario del Altísimo, aprendí cuán grata y preciosa es la casta virginidad a los ojos de Dios.
  9. 99. Y así, pudiendo consagrar al Señor lo que tanto estima, he determinado firmemente en mi corazón no conocer a varón jamás.