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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 4

  1. 11. Al propio tiempo apareció un joven a Joaquín en las montañas, mientras apacentaba sus ganados, y le dijo: ¿Por qué no vuelves a tu mujer? Y Joaquín respondió: Veinte años hace que la tengo por esposa, y no ha sido la voluntad de Dios darme hijos de ella.
  2. 22. Arrojado he sido del templo del Señor con oprobio y afrenta: ¿por qué he de volver a ella, habiendo sido desechado y menospreciado del todo? Aquí, pues, me quedaré con mis ovejas; y mientras en esta vida Dios se digne otorgarme luz, de buena gana distribuiré por mano de mis siervos las porciones debidas a los pobres, a los huérfanos y a los temerosos de Dios.
  3. 33. Y hablando él así, díjole el joven: Yo soy un ángel del Señor, y hoy me he aparecido a tu mujer mientras lloraba y oraba, y la he consolado; y has de saber que ha concebido una hija de tu simiente, habiéndola dejado tú ignorante de semejante don.
  4. 44. Ella morará en el templo de Dios, y el Espíritu Santo habitará en ella; y su bienaventuranza aventajará a la de todas las santas mujeres, de suerte que nadie podrá decir que hubo antes de ella quien se le igualase, ni que haya después de ella semejante en este siglo.
  5. 55. Desciende, pues, de las montañas y vuélvete a tu mujer, a la cual hallarás encinta.
  6. 66. Porque Dios ha suscitado en ella simiente santa, por lo cual darás gracias a Dios; y su descendencia será bendita, y ella misma será bendecida y constituida madre de bendición perpetua.
  7. 77. Adoró entonces Joaquín al ángel, y le dijo: Si he hallado gracia delante de tus ojos, reposa un poco en mi tienda y bendice a tu siervo.
  8. 88. Mas el ángel le dijo: No digas siervo, sino consiervo; pues consiervos somos de un mismo Señor.
  9. 99. Mas mi manjar es invisible y mi bebida no puede ser percibida por ningún mortal.
  10. 1010. Por tanto, no me invites a entrar en tu tienda; mas si pensabas darme algo, ofrécelo en holocausto al Señor.
  11. 1111. Tomó entonces Joaquín un cordero sin tacha y dijo al ángel: Jamás hubiera osado ofrecer holocausto al Señor, a no ser que tu mandato me confiriese la potestad sacerdotal para presentarlo.
  12. 1212. Y el ángel le dijo: No te habría exhortado a ofrecerlo, a no conocer ciertamente la voluntad del Señor.
  13. 1313. Y ofreciendo Joaquín el sacrificio a Dios, el ángel y el olor suave del holocausto subieron juntamente al cielo en medio del humo.
  14. 1414. Postrándose entonces Joaquín sobre su rostro, perseveró en oración desde la hora sexta del día hasta la noche.
  15. 1515. Y viéndolo sus mozos y criados que le acompañaban, e ignorando la causa de su postración, juzgaron que había fallecido; y llegándose a él, apenas pudieron alzarlo de la tierra.
  16. 1616. Mas cuando les refirió la visión del ángel, llenáronse todos de gran temor y pasmo, y le aconsejaron que cumpliese sin dilación la visión angélica y partiese apresuradamente al encuentro de su esposa.
  17. 1717. Y vacilando Joaquín sobre si debía volver o no, sobrevino sobre él un sueño profundo; y he aquí que aquel ángel que antes se le había manifestado despierto, le apareció en sueños diciendo: Yo soy el ángel destinado por Dios para ser tu custodio; baja confiadamente y vuélvete a Ana, porque las obras de misericordia tuyas y de tu mujer Ana han sido contadas delante del Altísimo; y Dios te concederá tal fruto como ningún profeta ni santo tuvo jamás desde el principio, ni tendrá jamás en adelante.
  18. 1818. Y despertando Joaquín de su sueño, llamó a todos sus pastores y les contó el sueño que había tenido.
  19. 1919. Y adoraron al Señor y le dijeron: Mira que no desprecies ya más las palabras del ángel.
  20. 2020. Levántate más bien, y marchemos de aquí retornando sosegadamente, mientras apacentamos las manadas.
  21. 2121. Y habiendo transcurrido treinta días de camino, hallándose ya cerca, he aquí que el ángel del Señor se presentó a Ana mientras oraba en pie, y le dijo: Ve a la puerta que llaman Dorada, y sal al encuentro de tu marido, porque en este día vendrá hacia ti.
  22. 2222. Corrió ella presurosa con sus doncellas, y orando al Señor aguardó largo rato su llegada junto a la puerta.
  23. 2323. Y fatigada de esperar, alzó sus ojos y divisó a lo lejos a Joaquín que venía con sus rebaños; y corriendo hacia él, echóse a su cuello, dando gracias a Dios y exclamando: Viuda era yo, y he aquí que ya no lo soy; estéril era, y he aquí que ahora he concebido.
  24. 2424. Y habiendo adorado al Señor, entraron en su propia casa.
  25. 2525. Y divulgada esta nueva, hubo gran gozo entre todos sus convecinos y conocidos, de suerte que toda la tierra de Israel los felicitaba.