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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 31

  1. 11. Cierto maestro judío, por nombre Zaqueo, oyendo hablar a Jesús de tal manera y viendo que no podía ser superado por nadie, reconociendo el supremo poder que en Él residía, indignóse y comenzó con necedad y atrevimiento a hablar contra José.
  2. 22. Y díjole: ¿Por qué no quieres encomendarme a tu hijo para que sea enseñado en las letras humanas y en el debido acatamiento? Mas veo que tú y María hacéis más caudal de vuestro niño que de cuanto los ancianos de Israel hablan acerca de Él.
  3. 33. Deberíais tributar mayor honor a nosotros los ancianos de toda la congregación de Israel, tanto para que Él confraternice con los demás párvulos, como para que sea instruido entre nosotros en la disciplina de los hebreos.
  4. 44. Mas José le respondió: ¿Y quién habrá que sea capaz de retener a este muchacho y enseñarle? Con todo, si tú puedes instruirle, de ningún modo te estorbaremos para que aprenda por tu medio lo que todos suelen aprender.
  5. 55. Y oyendo Jesús las razones de Zaqueo, respondióle: Los preceptos de la ley que acabas de mentar y cuanto has propuesto, son para ser guardados por los instruidos en la ciencia humana; mas yo soy ajeno a vuestros tribunales, por cuanto no tengo padre según la carne.
  6. 66. Tú que lees la ley y en ella eres docto, permanece en la ley; mas yo existía antes de la ley.
  7. 77. Mas ya que presumes no haber semejante a ti en sabiduría, serás enseñado por mí de suerte que nadie más podrá enseñarte sino lo que tú mismo has expuesto.
  8. 88. Mas solo puede alcanzarlo quien es digno.
  9. 99. Porque cuando yo fuere levantado en la tierra, haré cesar toda memoria de vuestras genealogías.
  10. 1010. Pues tú ignoras cuándo naciste; yo solo conozco el día de tu nacimiento y cuántos serán los años de tu vida en la tierra.
  11. 1111. Admiráronse entonces cuantos oyeron estas razones, y prorrumpieron en clamores: ¡Oh, qué insigne y admirable misterio!
  12. 1212. ¡Jamás oímos cosa semejante! Ni se oyó jamás de hombre alguno, ni fue profetizado ni escuchado jamás por boca de profetas, de fariseos o de letrados.
  13. 1313. Sabemos de dónde ha nacido y apenas cuenta cinco años; ¿de dónde le viene proferir tales sentencias? Respondieron los fariseos: Nunca oímos lenguaje tan sublime de boca de un niño tan tierno.
  14. 1414. Mas Jesús respondiendo les dijo: ¿Os maravilláis de que tales cosas sean habladas por un niño? ¿Por qué, pues, no creéis en las palabras que os anuncio? Os asombráis todos porque os declaré que conozco el día en que nacisteis.
  15. 1515. Cosas mayores os revelaré para que os maravilléis todavía más.
  16. 1616. Yo vi a Abraham, a quien llamáis padre vuestro, y platiqué con él; y él me vio a mí.
  17. 1717. Y al escuchar esto, enmudecieron todos y ninguno osaba responderle palabra.
  18. 1818. Díjoles entonces Jesús: Concurro entre vosotros cual párvulo con niños, y no me conocisteis; os hablé cual a varones prudentes, y no comprendisteis mi doctrina; porque sois menores que yo y vuestra fe es harto menguada.