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Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 13

  1. 11. Tras estos sucesos esparcióse gran rumor de que María se hallaba encinta.
  2. 22. Y fue prendido José por los ministros del santuario y conducido juntamente con María a presencia del sumo pontífice.
  3. 33. Y el pontífice y los sacerdotes comenzaron a increparle severamente: ¿Por qué has ultrajado a una doncella tan excelsa y gloriosa, criada como paloma en el templo por ministerio de los ángeles, la cual nunca deseó ver varón, instruida en la ley celestial? Si tú no le hubieras hecho violencia, ella habría perseverado en su pureza virginal.
  4. 44. Mas José juraba reiteradamente que jamás la había tocado.
  5. 55. Respondióle Abiatar, el sumo pontífice: ¡Vive el Señor!, que te daré a beber del agua del juicio del Señor, y al punto se hará manifiesta tu culpa.
  6. 66. Congregóse entonces una multitud innumerable, y trajeron a María al templo.
  7. 77. Lloraban los sacerdotes y sus parientes, y decían a María: Confiesa tu pecado ante los sacerdotes, tú que morabas como inocente paloma en el santuario de Dios, recibiendo sustento de manos de un ángel.
  8. 88. Y nuevamente fue llamado José al altar, y diéronle a beber el agua del juicio del Señor.
  9. 99. Y cuando alguno que mentía bebía de esta agua y rodeaba siete veces el altar, solía Dios manifestar una señal visible en su rostro.
  10. 1010. Bebió, pues, José confiadamente y dio las siete vueltas alrededor del altar, sin que apareciese en él indicio alguno de transgresión.
  11. 1111. Entonces todos los sacerdotes, ministros y el pueblo lo declararon inocente, diciendo: Bienaventurado eres, por cuanto ninguna culpa se halló en ti.
  12. 1212. Llamaron en seguida a María, diciéndole: ¿Qué disculpa podrás alegar, o qué señal mayor que la concepción manifiesta de tu vientre, la cual te condena? Solo esto te demandamos: hallándose José libre de culpa, confiesa quién te sedujo.
  13. 1313. Porque mejor es que tu propia confesión declare la verdad, y no que el furor del Señor imprima señal en tu rostro poniéndote en vergüenza ante la asamblea.
  14. 1414. Dijo entonces María con firmeza y sin temor alguno: ¡Oh Señor Dios, Rey soberano, que penetras los más ocultos secretos!, si hay en mí mancha alguna, o pecado, o concupiscencia torpe, o deshonestidad, manifiéstate a la vista de todo el pueblo y sírvame de escarmiento público para todos.
  15. 1515. Y dicho esto, subió con ánimo denodado al altar del Señor, bebió el agua del juicio y rodeó siete veces el altar, sin que se hallase sombra alguna de culpa en su faz.
  16. 1616. Admiróse en extremo toda la muchedumbre viendo que hallándose encinta ningún mal signo aparecía en su rostro; y divididos entre sí altercaban, afirmando unos que era santa e intachable, y pretendiendo otros que era culpable y engañadora.
  17. 1717. Viendo entonces María que el pueblo aún abrigaba dudas y no la tenía por enteramente limpia, clamó en alta voz ante todos: ¡Vive el Señor Adonay, Dios de los ejércitos en cuya presencia asisto!, que jamás conocí a varón terrenal; mas soy conocida por Aquel a quien consagré mi corazón desde mi más tierna edad.
  18. 1818. Y este voto hice a mi Creador desde mi niñez, de permanecer sin mancha para Aquel que me formó, confiando en que para Él solo viviré y a Él solo serviré; y en su gracia perseveraré incontaminada todos los días de mi vida.
  19. 1919. Comenzaron entonces todos a besar sus pies y abrazar sus rodillas, suplicándole con lágrimas que les perdonase sus vanas sospechas y liviano juicio.
  20. 2020. Y fue acompañada de vuelta a su morada con cánticos de alabanza y gozo por el pueblo, por los pontífices y por todo el coro de las doncellas.
  21. 2121. Clamaban diciendo a gran voz: Bendito sea el nombre del Señor por los siglos, porque ha manifestado tu santidad a todo su pueblo Israel.