LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Evangelio del Pseudo-Mateo

Evangelio del Pseudo-Mateo · Capítulo 1

  1. 11. Evangelio de Pseudo-Mateo: Prefacio - Aquí comienza el libro del Nacimiento de Santa María y de la Infancia del Salvador.
  2. 22. Escrito en hebreo por el Bienaventurado Evangelista Mateo y traducido al latín por el Bienaventurado Presbítero Jerónimo.
  3. 33. A su amado hermano Jerónimo, el Presbítero, los Obispos Cromacio y Heliodoro en el Señor, paz.
  4. 44. El nacimiento de la Virgen María, y la natividad e infancia de nuestro Señor Jesucristo, hallamos en libros apócrifos.
  5. 55. Mas considerando que en ellos están escritas muchas cosas contrarias a nuestra fe, creemos que todas ellas deben ser rechazadas, para que no transfiramos el gozo de Cristo al Anticristo.
  6. 66. Estando, pues, considerando estas cosas, llegaron varones santos, Parmenio y Varino, los cuales dijeron que Vuestra Santidad había hallado un volumen hebreo, escrito por la mano del beatísimo evangelista Mateo, en el cual asimismo estaban escritos el nacimiento de la misma madre virgen y la infancia de nuestro Salvador.
  7. 77. Y por consiguiente imploramos vuestro afecto por el mismo Señor nuestro Jesucristo, para traducirlo del hebreo al latín, no tanto para la obtención de aquellas cosas que son insignia de Cristo, sino para exclusión de la astucia de los herejes, los cuales, con el fin de enseñar mala doctrina, mezclaron sus propias mentiras con la excelente natividad de Cristo, para que por la dulzura de la vida pudiesen encubrir la amargura de la muerte.
  8. 88. Por tanto, será de vuestra purísima piedad escucharnos como a vuestros hermanos que suplican, o permitirnos cobrar, como obispos, la deuda de afecto que consideráis debida.
  9. 99. Respuesta a la epístola de Jerónimo.
  10. 1010. A mis señores, los santos y benditos Obispos Cromacio y Heliodoro, Jerónimo, humilde siervo de Cristo, salvación en el Señor.
  11. 1111. El que cava en la tierra donde sabe que hay oro, no saca al instante todo lo que la fosa excavada pueda verter; sino que, antes que el golpe de la pala trémula levante la masa brillante, él entre tanto permanece sobre los terrones para volverlos y levantarlos, mayormente aquel que no ha aumentado sus ganancias.
  12. 1212. Una ardua tarea me es impuesta, pues lo que Vuestra Santidad me mandó, el mismo Santo Apóstol y Evangelista Mateo no lo escribió con propósito de divulgarlo públicamente.
  13. 1313. Porque si él no lo hubiese hecho en secreto, ciertamente lo habría añadido a su Evangelio que publicó.
  14. 1414. Mas compuso este libro en lengua hebrea; y tan poco lo publicó, que hasta el día de hoy el libro escrito en hebreo de su propia mano está en posesión de varones muy religiosos, a quienes en sucesivas edades fue transmitido por aquellos que existieron antes de ellos.
  15. 1515. Y este libro jamás, en tiempo alguno, lo entregaron a persona alguna para traducirlo.
  16. 1616. Y así aconteció que, cuando fue divulgado por un discípulo de Maniqueo llamado Leucio, el cual asimismo escribió los Hechos de los Apóstoles falsamente atribuidos, este libro dio materia, no de edificación, sino de perdición; y el juicio del Sínodo acerca de ello fue conforme a su mérito, que los oídos de la Iglesia no debían estar abiertos a tal cosa.
  17. 1717. Cese ya el asalto de los que ladran contra nosotros; pues no añadimos este librito a las Sagradas Escrituras canónicas, sino que traducimos lo que fue escrito por un apóstol y evangelista, para manifestar la falsedad de la herejía.
  18. 1818. En esta obra, pues, obedecemos a los mandatos de los piadosos obispos, a la par que resistimos a los herejes impíos.
  19. 1919. Es, por tanto, el amor de Cristo lo que cumplimos, creyendo que ellos nos ayudarán con sus oraciones, los cuales mediante nuestra obediencia alcancen el conocimiento de la santa infancia de nuestro Salvador.
  20. 2020. Existe otra epístola a los mismos obispos, atribuida a Jerónimo: Me pedís que os manifieste lo que pienso de un libro que algunos juzgan ser acerca de la natividad de Santa María.
  21. 2121. Y así deseo que sepáis que hay muchas cosas falsas en ello.
  22. 2222. Pues un tal Seleuco, que escribió los Padecimientos de los Apóstolos, compuso este libro.
  23. 2323. Mas así como escribió lo que era verdad tocante a sus virtudes y a las maravillas que obraron, mas dijo muchas cosas falsas acerca de su doctrina; así también aquí forjó muchas mentiras de su propio ingenio.
  24. 2424. Tendré cuidado de traducirlo palabra por palabra, tal como se halla en el hebreo, puesto que se afirma haber sido compuesto por el santo evangelista Mateo, y escrito en hebreo, y puesto al principio de su Evangelio.
  25. 2525. Sea esto verdad o no, lo dejo al autor del prefacio y a la fidelidad del escritor: en cuanto a mí, declárolas dudosas; mas no afirmo categóricamente que sean manifiestamente falsas.
  26. 2626. Mas esto digo libremente, y creo que ninguno de los fieles lo negará, que bien sean estas historias verdaderas o invenciones, la sagrada natividad de Santa María fue precedida de grandes milagros y seguida de otros mayores; y así, los que creen que Dios puede hacer estas cosas pueden creerlo y leerlo sin menoscabo de su fe ni peligro para sus almas.
  27. 2727. En suma, en cuanto fuere posible, siguiendo más el sentido que las palabras del escritor, y a veces yendo por el mismo camino, bien que no con las mismas pisadas, apartándome a ratos un poco, mas guardando la misma senda, mantendré de este modo el estilo de la narración, y nada diré que no esté allí escrito, o que, siguiendo el mismo hilo de pensamiento, pudiera haber sido escrito.