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Pistis Sofía · Capítulo 98

Aconteció que, cuando Jesús terminó de decir estas palabras a sus discípulos, María Magdalena se adelantó, besó los pies de Jesús y le dijo: Señor mío, ten paciencia conmigo y no te enojes si te pregunto; ten misericordia de nosotros, Señor mío, y revélanos todo aquello sobre lo que te preguntemos. Ahora, pues, Señor mío, ¿cómo posee el Primer Misterio doce misterios, mientras que el Inefable posee un único misterio?

2Jesús respondió y le dijo: En verdad posee un único misterio, pero ese misterio constituye tres misterios, aunque sea uno solo; el tipo de cada uno de ellos es diferente. Además constituye cinco misterios, aunque sea uno solo; el tipo de cada uno es diferente. Así, esos cinco misterios se asemejan entre sí en el misterio del reino en las herencias de la Luz, pero el tipo de cada uno es diferente. Y su reino es más alto y sublime que todo el reino de los doce misterios juntos del Primer Misterio; pero no son iguales en el reino del Primer Misterio en el Reino de la Luz.

3Del mismo modo, los tres misterios tampoco son iguales en el Reino de la Luz; el tipo de cada uno es diferente. Y tampoco se asemejan en el reino al único misterio del Primer Misterio en el Reino de la Luz; el tipo y la configuración de cada uno de los tres son diferentes entre sí.

4El primer misterio del Primer Misterio: si cumples enteramente su misterio, te mantienes firme y lo realizas bien en todas sus figuras, entonces sales enseguida de tu cuerpo, te conviertes en una gran corriente de luz y atraviesas todas las regiones de los gobernantes y de la Luz, mientras todos temen a esa alma, hasta que llega a la región de su reino.

5El segundo misterio del Primer Misterio, en cambio: si lo realizas bien en todas sus figuras, quien cumple su misterio y lo pronuncia sobre la cabeza de un hombre que sale del cuerpo y en sus dos oídos, si ese hombre ha recibido misterios por segunda vez y participa en la palabra de verdad, en verdad os digo: Cuando salga del cuerpo de materia, su alma se convertirá en una gran corriente de luz y atravesará todas las regiones hasta llegar al reino de ese misterio.

6Pero si ese hombre no ha recibido misterios ni participa en las palabras de verdad, si quien cumple ese misterio lo pronuncia sobre la cabeza de un hombre que sale del cuerpo sin haber recibido misterios de la Luz ni participado en las palabras de verdad, en verdad os digo: Cuando ese hombre salga del cuerpo, no será juzgado en ninguna región de los gobernantes, ni podrá ser castigado en región alguna, ni lo tocará el fuego, a causa del gran misterio del Inefable que está con él.

7Y se apresurarán a entregarlo unos a otros y a conducirlo de región en región y de orden en orden hasta presentarlo ante la Virgen de la Luz, mientras todas las regiones temen el misterio y la señal del reino del Inefable que está con él. Cuando lo lleven ante la Virgen de la Luz, ella verá la señal del misterio del reino del Inefable que está con él; se maravillará y lo pondrá a prueba, pero no permitirá que lo lleven a la Luz hasta que cumpla toda la condición de ciudadano de la luz de ese misterio, es decir, la pureza de renunciar al mundo y a toda la materia que hay en él.

8La Virgen de la Luz lo sella con un sello superior y permite que en el mismo mes en que salió del cuerpo de materia descienda a un cuerpo justo y encuentre verdaderamente la divinidad y los misterios superiores, para heredarlos y heredar la Luz eterna, que es el don del segundo misterio del Primer Misterio del Inefable.

9El tercer misterio de ese Inefable, en cambio: quien cumpla ese misterio no solo heredará el reino del misterio si él mismo sale del cuerpo; si lo completa y realiza con todas sus figuras, es decir, si lo lleva a cabo bien y pronuncia el nombre de ese misterio sobre un hombre que sale del cuerpo y ha conocido ese misterio, sea que se haya demorado o no, y esté en los terribles castigos de los gobernantes, en sus terribles juicios y en sus numerosos fuegos, en verdad os digo: Si se pronuncia en su favor el nombre de este misterio, se apresurarán a hacerlo pasar y se lo entregarán unos a otros hasta llevarlo ante la Virgen de la Luz. Y ella lo sellará con un sello superior y en ese mes le permitirá descender a un cuerpo justo que encontrará verdaderamente la divinidad y el misterio superior, para que herede el Reino de la Luz. Este es el don del tercer misterio del Inefable.

10Ahora, pues, todo aquel que reciba uno de los cinco misterios del Inefable, si sale del cuerpo y hereda hasta la región de ese misterio, el reino de esos cinco misterios es más alto que el reino de los doce misterios del Primer Misterio y que todos los misterios inferiores a ellos. Pero esos cinco misterios del Inefable son iguales entre sí en su reino, aunque no son iguales a los tres misterios del Inefable.

11Quien, en cambio, reciba uno de los tres misterios del Inefable, si sale del cuerpo, heredará hasta el reino de ese misterio. Esos tres misterios se asemejan entre sí en el reino y son más altos y sublimes que los cinco misterios del Inefable en el reino, pero no se asemejan al único misterio del Inefable.

12Quien, en cambio, reciba el único misterio del Inefable heredará la región de todo el reino conforme a toda su gloria, como ya os he dicho en otra ocasión. Y todo aquel que reciba el misterio que está en el espacio del universo del Inefable y todos los demás misterios unidos en los Miembros del Inefable, de los que todavía no os he hablado, ni de su expansión, ni de cómo se establecieron, ni del tipo de cada uno, cómo es y por qué se llama el Inefable, ni por qué está extendido con todos sus Miembros, cuántos Miembros tiene y todas sus disposiciones, de las que no os hablaré ahora sino cuando llegue a la expansión del universo, entonces os las contaré una a una: sus expansiones, su descripción y la reunión de todos sus Miembros, que pertenecen a la disposición del Único y Solo, el Dios verdaderamente inaccesible; cada uno heredará hasta la región para la cual haya recibido misterios en el espacio del Inefable.

13Y los de toda la región del espacio de ese Inefable no dan respuestas en esa región, ni ofrecen explicaciones ni señales, pues carecen de señales y no tienen receptores, sino que atraviesan todas las regiones hasta llegar al reino del misterio que han recibido. Del mismo modo, quienes reciban misterios en el segundo espacio no dan respuestas ni explicaciones, pues carecen de señales en ese mundo, que es el espacio del primer misterio del Primer Misterio.

14Y los del tercer espacio, que es el exterior, el tercero desde fuera: cada región de ese espacio tiene sus receptores, explicaciones, defensas y señales, de los que os hablaré un día cuando llegue a tratar de ese misterio, es decir, cuando os haya contado la expansión del universo.

15Sin embargo, en la disolución del universo, es decir, cuando se complete el número de almas perfectas y se complete el misterio por el cual surgió todo el universo, pasaré mil años según los años de la Luz como rey sobre todas las emanaciones de la Luz y sobre todo el número de almas perfectas que han recibido todos los misterios.

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público