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Pistis Sofía · Capítulo 97

Cuando el Salvador hubo dicho esto, María Magdalena se adelantó y dijo: Señor mío, ten paciencia conmigo y no te enojes si pregunto sobre todas las cosas con precisión y certeza. Ahora, pues, Señor mío, ¿es una la palabra del misterio del Inefable y otra la palabra de toda la gnosis?

2El Salvador respondió y dijo: Sí, uno es el misterio del Inefable y otra la palabra de toda la gnosis.

3Y María respondió de nuevo y dijo al Salvador: Señor mío, ten paciencia conmigo si te pregunto y no te enojes. Ahora, pues, Señor mío, si no vivimos y conocemos la gnosis de toda la palabra del Inefable, ¿no podremos heredar el Reino de la Luz?

4Y el Salvador respondió y dijo a María: Ciertamente; pues todo aquel que reciba un misterio del Reino de la Luz irá y heredará hasta la región para la cual haya recibido misterios. Pero no conocerá la gnosis del universo, por qué surgió todo esto, a menos que conozca la única palabra del Inefable, que es la gnosis del universo. Y lo digo de nuevo abiertamente: Yo soy la gnosis del universo. Además, es imposible conocer la única palabra de la gnosis si un hombre no recibe primero el misterio del Inefable. Pero todos los hombres que reciban misterios en la Luz, cada uno irá y heredará hasta la región para la cual haya recibido misterios.

5Por esta razón os dije antes: Quien tiene fe en un profeta recibirá recompensa de profeta, y quien tiene fe en un justo recibirá recompensa de justo; es decir, cada uno irá a la región para la cual haya recibido misterios. Quien recibe un misterio menor heredará el misterio menor, y quien recibe un misterio superior heredará las regiones superiores. Y cada uno permanecerá en su región a la luz de mi reino y tendrá poder sobre las órdenes inferiores a él, pero no podrá subir a las órdenes superiores; permanecerá en la región de la Herencia de la Luz de mi reino, en una gran luz inconmensurable para los dioses y todos los invisibles, y vivirá con gran alegría y júbilo.

6Pero ahora escuchad, para que os hable de la grandeza de quienes recibirán los misterios del Primer Misterio.

7Quien reciba el primer misterio de ese Primer Misterio, cuando salga del cuerpo de la materia de los gobernantes, los receptores retribuidores vendrán y sacarán su alma del cuerpo. Y esa alma se convertirá en una gran corriente de luz en manos de los receptores, que temerán la luz de esa alma. Y esa alma subirá y pasará por todas las regiones de los gobernantes y las regiones de las emanaciones de la Luz. Y no dará respuestas, explicaciones ni señales en ninguna región de la Luz ni en ninguna región de los gobernantes; atravesará todas las regiones y reinará sobre todas las regiones del primer salvador.

8Del mismo modo, quien reciba el segundo misterio del Primer Misterio, y el tercero y el cuarto, hasta recibir el duodécimo misterio del Primer Misterio, cuando salga del cuerpo de la materia de los gobernantes, los receptores retribuidores vendrán y sacarán su alma del cuerpo de materia. Y esas almas se convertirán en una gran corriente de luz en manos de los receptores, que temerán su luz, perderán su poder y caerán de bruces. Y esas almas se elevarán enseguida y atravesarán todas las regiones de los gobernantes y las emanaciones de la Luz. No darán respuestas, explicaciones ni señales en ninguna región; atravesarán todas las regiones y reinarán sobre todas las regiones de los doce salvadores, de modo que quienes reciban el segundo misterio del Primer Misterio reinarán sobre todas las regiones del segundo salvador en las herencias de la Luz.

9Del mismo modo, quienes reciban el tercer misterio del Primer Misterio, y el cuarto, quinto y sexto hasta el duodécimo, cada uno reinará sobre todas las regiones del salvador hasta el cual haya recibido el misterio.

10Y quien reciba en sucesión el duodécimo misterio del Primer Misterio, es decir, el misterio maestro del que os hablo, y reciba los doce misterios que pertenecen al Primer Misterio, si sale del mundo atravesará todas las regiones de los gobernantes y todas las regiones de la Luz como una gran corriente de luz, y reinará además sobre todas las regiones de los doce salvadores; pero no podrán ser como quienes reciben el único misterio del Inefable. Quien reciba esos misterios permanecerá en esas órdenes, porque son elevadas, y permanecerá en las órdenes de los doce salvadores.

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público