Pistis Sofía · Capítulo 106
Cuando el Salvador hubo dicho esto, Juan continuó y le dijo: Señor mío, supón que un hermano sumamente pecador ha renunciado al mundo entero, a toda su materia, a todos sus pecados y preocupaciones; lo ponemos a prueba y sabemos que no engaña ni finge, sino que anhela a Dios con rectitud y sinceridad, y sabemos que se ha hecho digno de los misterios del segundo o del tercer espacio. ¿Quieres que le demos misterios de esos espacios antes de que haya recibido misterio alguno de la Herencia de la Luz? ¿Quieres que se los demos o no?
2Y el Salvador respondió y dijo a Juan en medio de los discípulos: Si sabéis con certeza que ese hombre ha renunciado al mundo entero, a todas sus preocupaciones, relaciones y pecados, y sabéis de verdad que no engaña, finge ni busca por curiosidad saber cómo se realizan los misterios, sino que anhela sinceramente a Dios, no se los ocultéis; dadle misterios del segundo y del tercer espacio y probad de cuál es digno. Dadle aquel del cual sea digno y no se lo ocultéis, pues si se lo ocultáis podéis incurrir en una gran condena.
3Si le dais una vez misterios del segundo o del tercer espacio y vuelve a pecar, continuad una segunda vez y hasta una tercera. Si sigue pecando, no continuéis dándole misterios, pues esos tres misterios darán testimonio de su último arrepentimiento. Y en verdad os digo: Quien vuelva a dar a ese hombre misterios del segundo o del tercer espacio incurre en una gran condena. Que sea para vosotros como un transgresor y un tropiezo.
4En verdad os digo: Desde ese momento el alma de ese hombre no puede ser devuelta al mundo; su morada estará en medio de las fauces del dragón de las tinieblas exteriores, la región de los aullidos y el crujir de dientes. Y en la disolución del mundo su alma quedará congelada y perecerá en el frío violento y en el fuego sumamente violento, y dejará de existir para siempre.
5Aunque se convierta de nuevo, renuncie al mundo entero, a todas sus preocupaciones y pecados, y viva con gran rectitud y arrepentimiento, ningún misterio podrá recibir su arrepentimiento ni escucharlo para apiadarse de él y perdonarle los pecados, salvo el misterio del Primer Misterio y el misterio del Inefable. Solo estos recibirán su arrepentimiento y perdonarán sus pecados, pues son verdaderamente compasivos, misericordiosos y perdonadores en todo tiempo.
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- JatatחַטָּאתPecado como errar el blanco: la flecha que pasa lejos de lo que debía acertar.
- TeshuváתְּשׁוּבָהArrepentimiento como regreso: dar media vuelta en el camino, no sentir culpa.
- YeshuáיְשׁוּעָהSalvación como rescate concreto: ser sacado del aprieto, del enemigo, de la enfermedad.
- NéfeshנֶפֶשׁAlma en el sentido de garganta, aliento, vida entera, no de espíritu suelto del cuerpo.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público