Pistis Sofía · Capítulo 105
Cuando el Salvador hubo dicho esto, Juan se adelantó y dijo: Señor mío, ten paciencia conmigo si te pregunto, pues desde ahora comenzaré a preguntarte todo acerca de cómo hemos de proclamarlo a la humanidad. Si doy a ese hermano uno de los misterios del principio del primer espacio exterior, y si le doy muchos misterios pero no hace lo que es digno del reino de los cielos, ¿quieres que lo dejemos pasar a los misterios del segundo espacio? Quizá ganemos el alma de ese hermano y él se convierta, se arrepienta y herede el Reino de la Luz. ¿Quieres que lo dejemos pasar a los misterios del segundo espacio o no?
2Y el Salvador respondió y dijo a Juan: Si es un hermano que no finge sino que anhela sinceramente a Dios, y le habéis dado muchas veces los misterios del principio pero, por la necesidad de los elementos del Destino, no ha hecho lo que es digno de los misterios del Reino de la Luz, perdonadlo, dejadlo pasar y dadle el primer misterio del segundo espacio. Quizá ganéis el alma de ese hermano.
3Y si no ha hecho lo que es digno de los misterios de la Luz, ha transgredido y ha cometido diversos pecados, pero luego se ha convertido, se ha arrepentido profundamente, ha renunciado al mundo entero y ha dejado los pecados del mundo, y sabéis con certeza que no finge sino que verdaderamente anhela a Dios, perdonadlo de nuevo, dejadlo pasar y dadle el segundo misterio del segundo espacio del Primer Misterio. Quizá ganéis el alma de ese hermano y herede el Reino de la Luz.
4Y si otra vez no ha hecho lo que es digno de los misterios, sino que ha transgredido y cometido diversos pecados, pero después se ha convertido, se ha arrepentido profundamente, ha renunciado al mundo entero y a toda su materia y ha dejado los pecados del mundo, de modo que sepáis verdaderamente que no finge sino que anhela a Dios, perdonadlo de nuevo y recibid su arrepentimiento, pues el Primer Misterio es compasivo y misericordioso; dejadlo pasar también y dadle los tres misterios juntos del segundo espacio del Primer Misterio.
5Si ese hombre vuelve entonces a transgredir y a cometer diversos pecados, desde ese momento no debéis perdonarlo ni recibir su arrepentimiento, sino tenerlo entre vosotros como tropiezo y transgresor. Pues en verdad os digo: Esos tres misterios darán testimonio de su último arrepentimiento y desde entonces no tendrá más arrepentimiento. Pues en verdad os digo: Desde ese momento su alma no será devuelta al mundo de arriba, sino que estará en las moradas del dragón de las tinieblas exteriores.
6Porque acerca de las almas de tales hombres os hablé antes mediante una semejanza: Si tu hermano peca contra ti, tráelo ante ti a solas. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano; si no te escucha, lleva a otro contigo. Si no os escucha a ti ni al otro, llévalo ante la asamblea. Si no escucha a los demás, que sea para vosotros como un transgresor y un tropiezo. Es decir: Si no aprovecha el primer misterio, dadle el segundo; si no aprovecha el segundo, dadle los tres reunidos, que son la asamblea; y si no aprovecha el tercer misterio, que sea para vosotros como un tropiezo y un transgresor.
7Y las palabras que os dije antes: Que por dos o tres testigos quede establecida toda palabra, significan esto: Esos tres misterios darán testimonio de su último arrepentimiento. Y en verdad os digo: Si ese hombre se arrepiente, ningún misterio puede perdonarle los pecados ni recibir su arrepentimiento ni escucharlo de modo alguno, salvo el primer misterio del Primer Misterio y los misterios del Inefable. Solo estos recibirán el arrepentimiento de ese hombre y perdonarán sus pecados, pues esos misterios son verdaderamente compasivos, misericordiosos y perdonadores en todo tiempo.
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- JatatחַטָּאתPecado como errar el blanco: la flecha que pasa lejos de lo que debía acertar.
- TeshuváתְּשׁוּבָהArrepentimiento como regreso: dar media vuelta en el camino, no sentir culpa.
- YeshuáיְשׁוּעָהSalvación como rescate concreto: ser sacado del aprieto, del enemigo, de la enfermedad.
- NéfeshנֶפֶשׁAlma en el sentido de garganta, aliento, vida entera, no de espíritu suelto del cuerpo.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público