El Pastor de Hermas · Capítulo 3
- 1Respondí: ¿Pequé contra ti? ¿De qué modo? ¿O cuándo te dije alguna palabra indecorosa? ¿No te consideré siempre como a una diosa? ¿No te traté siempre como a hermana?
- 2Ella sonrió y dijo: El deseo del mal subió a tu corazón. ¿No te parece que es pecado para un varón justo tener mal deseo en su corazón?
- 3Es pecado, y gran pecado. Pues el varón justo piensa cosas justas. Y mientras piensa cosas justas, su gloria está firme en los cielos y halla al Señor propicio en todos sus asuntos.
- 4Mas aquellos que piensan cosas malas en sus corazones traen para sí mismos muerte y cautiverio.