Odas de Salomón · Capítulo 42
- 1Extendí mis manos y me acerqué a mi Señor, pues la extensión de mis manos es su señal.
- 2Y mi extensión es la cruz erguida, que fue levantada en el camino del Justo.
- 3Y me hice inútil para aquellos que no me conocían, porque me esconderé de aquellos que no me poseyeron.
- 4Y estaré con aquellos que me aman.
- 5Todos mis perseguidores murieron, y ellos me buscaron, ellos que declararon contra mí, porque estoy vivo.
- 6Entonces me levanté y estoy con ellos, y hablaré por sus bocas.
- 7Pues desecharon a aquellos que los persiguen; y eché sobre ellos el yugo de mi amor.
- 8Como el brazo del desposado sobre la desposada, así es mi yugo sobre aquellos que me conocen.
- 9Y como la cámara nupcial es extendida por la casa del desposorio, así es mi amor por aquellos que creen en mí.
- 10No fui desechado aunque fuese considerado serlo, y no perecí aunque pensaran eso de mí.
- 11El Seol me vio y fue quebrantado, y la Muerte me expulsó y a muchos conmigo.
- 12Fui vinagre y amargura para él, y descendí con él hasta su profundidad.
- 13Entonces los pies y la cabeza él soltó, porque no fue capaz de soportar mi rostro.
- 14E hice una congregación de vivos entre sus muertos; y hablé con ellos por labios vivos; a fin de que mi palabra no fuese inútil.
- 15Y aquellos que habían muerto corrieron hacia mí; y clamaron y dijeron: Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros.
- 16Y trata con nosotros conforme a tu bondad, y sácanos de los lazos de la oscuridad.
- 17Y abre para nosotros la puerta por la cual podamos salir hacia ti; pues percibimos que nuestra muerte no te toca.
- 18Que también seamos salvos contigo, porque tú eres nuestro Salvador.
- 19Entonces oí la voz de ellos, y puse la fe de ellos en mi corazón.
- 20Y puse mi nombre sobre la cabeza de ellos, porque son libres y son míos. Aleluya.