Odas de Salomón · Capítulo 4
- 1Nadie puede pervertir tu santo lugar, oh Dios mío.
- 2Ni puede cambiarlo y ponerlo en otro lugar.
- 3Porque él no tiene ese poder.
- 4Tu santuario tú lo designaste antes de hacer los lugares.
- 5Lo más antiguo no será cambiado por aquellos que son menores que él.
- 6Tú diste tu corazón a los creyentes; nunca estarás ocioso ni sin frutos.
- 7Pues una hora de tu fe es más preciosa que todos los días y años.