Odas de Salomón · Capítulo 23
- 1El gozo es para los santos. ¿Y quién lo vestirá sino ellos solamente?
- 2La gracia es para los escogidos. ¿Y quién la recibirá sino aquellos que confiaron en ella desde el principio?
- 3El amor es para los escogidos. ¿Y quién lo vestirá sino aquellos que lo poseyeron desde el principio?
- 4Andad en el conocimiento del Señor, y conoceréis la gracia del Señor generosamente; tanto para su exultación como para la perfección de su conocimiento.
- 5Y su pensamiento fue como una carta, y su voluntad descendió de lo alto.
- 6Y fue enviada como una saeta que de un arco fue disparada con fuerza.
- 7Y muchas manos corrieron hacia la carta, a fin de asirla, luego tomarla y leerla.
- 8Mas ella escapó de sus dedos; y ellos tuvieron temor de ella y del sello que estaba sobre ella.
- 9Porque no les fue permitido desatar su sello; pues el poder que estaba sobre el sello era mayor que ellos.
- 10Mas aquellos que vieron la carta fueron tras ella; para que pudiesen saber dónde posaría, y quién la leería, y quién la escucharía.
- 11Mas una rueda la recibió, y vino sobre ella.
- 12Y una señal estaba con ella, del reino y de la providencia.
- 13Y todo lo que estaba perturbando la rueda, ella segó y cortó.
- 14Y refrenó una multitud de adversarios; y represó ríos.
- 15Y atravesó y desarraigó muchos bosques, e hizo un camino abierto.
- 16La cabeza descendió a los pies, porque hasta los pies corrió la rueda, y cuantoquiera que hubiese venido sobre ella.
- 17La carta era de mandato, y de allí todas las regiones fueron reunidas.
- 18Y fue vista en su cabeza, la cabeza que fue revelada, aun el Hijo de la Verdad del Padre Altísimo.
- 19Y él heredó y poseyó todo, y entonces la maquinación de los muchos cesó.
- 20Entonces todos los seductores se volvieron obstinados y huyeron, y los perseguidores se extinguieron y fueron borrados.
- 21Y la carta se convirtió en un gran volumen, que fue enteramente escrito por el dedo de Dios.
- 22Y el nombre del Padre estaba sobre ella; y del Hijo y del Espíritu Santo, para gobernar por todos los siglos. Aleluya.