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Libro de Jaser · Capítulo 9

  1. 11. Y Harán, hijo de Taré, el hermano mayor de Abram, se casó en aquellos días.
  2. 22. Tenía Harán treinta y nueve años cuando la tomó por mujer; y concibió la esposa de Harán y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Lot.
  3. 33. Y concibió ella nuevamente y dio a luz una hija, y llamó su nombre Milca; y volvió a concebir y dio a luz una hija, y llamó su nombre Sarai.
  4. 44. Tenía Harán cuarenta y dos años cuando engendró a Sarai, en el décimo año de la vida de Abram; y en aquellos días Abram, su madre y su ama salieron de la cueva, pues el rey y sus súbditos se habían olvidado del asunto de Abram.
  5. 55. Y cuando Abram salió de la cueva, fue a Noé y a su hijo Sem, y permaneció con ellos para aprender las instrucciones del Señor y sus caminos, y nadie sabía dónde estaba Abram; y Abram sirvió a Noé y a Sem, su hijo, por largo tiempo.
  6. 66. Y estuvo Abram en la casa de Noé treinta y nueve años; y Abram conoció al Señor desde los tres años de edad, y siguió los caminos del Señor hasta el día de su muerte, tal como Noé y su hijo Sem le enseñaron; y todos los hijos de la tierra en aquellos días transgredieron en gran manera contra el Señor y se rebelaron contra Él, y sirvieron a otros dioses y se olvidaron del Señor que los había creado en la tierra; y los habitantes de la tierra hicieron para sí en aquel tiempo, cada hombre su dios: dioses de madera y de piedra que no podían hablar, ni oír ni librar, y los hijos de los hombres les sirvieron y se convirtieron en sus dioses.
  7. 77. Y el rey y todos sus siervos, y Taré con toda su casa, fueron entonces los principales de aquellos que servían a dioses de madera y de piedra.
  8. 88. Y tenía Taré doce dioses de gran tamaño, hechos de madera y de piedra, conforme a los doce meses del año, y servía a cada uno mensualmente; y cada mes traía Taré su ofrenda de carne y su libación a sus dioses; así hacía Taré todos los días.
  9. 99. Y toda aquella generación era inicua a los ojos del Señor, y de este modo hizo cada hombre a su propio dios, mas abandonaron al Señor que los había creado.
  10. 1010. Y no había en aquellos días en toda la tierra un hombre que conociese al Señor (pues cada hombre servía a su propio dios), excepto Noé y su familia; y todos aquellos que estaban bajo su consejo conocían al Señor en aquellos días.
  11. 1111. Y Abram, hijo de Taré, iba creciendo y fortaleciéndose en aquellos días en la casa de Noé, y nadie lo sabía, y el Señor estaba con él.
  12. 1212. Y dio el Señor a Abram un corazón entendido y prudente, y conoció él que todas las obras de aquella generación eran vanidad, y que todos sus dioses eran vanos e inútiles.
  13. 1313. Y vio Abram el sol brillando sobre la tierra, y dijo Abram para sí: Ciertamente ahora este sol que brilla sobre la tierra es Dios, y a él serviré.
  14. 1414. Y sirvió Abram al sol en aquel día y le oró; y cuando llegó la noche se puso el sol según su costumbre, y dijo Abram para consigo: ¿Ciertamente no puede ser este Dios?
  15. 1515. Y continuó aún Abram hablando consigo mismo: ¿Quién es Aquel que hizo los cielos y la tierra? ¿Quién creó la tierra? ¿Dónde está Él?
  16. 1616. Y la noche se oscureció sobre él, y alzó sus ojos hacia el occidente, el norte, el sur y el oriente, y vio que el sol había desaparecido de la tierra y el día se tornó oscuro.
  17. 1717. Y vio Abram las estrellas y la luna delante de él, y dijo: Ciertamente este es el Dios que creó toda la tierra, así como al hombre; y he aquí estos sus siervos son dioses a su alrededor; y sirvió Abram a la luna y le oró durante toda aquella noche.
  18. 1818. Y por la mañana, cuando hubo luz y el sol brilló sobre la tierra según su costumbre, vio Abram todas las cosas que el Señor Dios había hecho sobre la tierra.
  19. 1919. Y dijo Abram para sí: Ciertamente estos no son dioses que hicieron la tierra y toda la humanidad, sino que estos son los siervos de Dios; y permaneció Abram en la casa de Noé y allí conoció al Señor y sus caminos, y sirvió al Señor todos los días de su vida; mas toda aquella generación se olvidó del Señor, y sirvió a otros dioses de madera y de piedra, y se rebeló todos sus días.
  20. 2020. Y el rey Nimrod reinó con seguridad, y toda la tierra estaba bajo su dominio, y toda la tierra tenía una sola lengua y palabras de unión.
  21. 2121. Y todos los príncipes de Nimrod y sus grandes hombres deliberaron entre sí: Fut, Mizraim, Cus y Canaán con sus familias; y se dijeron unos a otros: Venid, edifiquemos para nosotros una ciudad y en ella una torre fuerte, y su cúspide que alcance al cielo, y nos haremos famosos, para que podamos reinar sobre el mundo entero, para que el mal de nuestros enemigos cese sobre nosotros, para que podamos reinar poderosamente sobre ellos, y para que no seamos esparcidos por la tierra por causa de sus guerras.
  22. 2222. Y fueron todos ellos delante del rey y dijeron al rey estas palabras; y el rey consintió con ellos en este asunto, y así lo dispuso.
  23. 2323. Y congregáronse todas las familias reuniendo a unos seiscientos mil hombres, y fueron a buscar un terreno dilatado para edificar la ciudad y la torre; y buscaron por toda la tierra y no hallaron nada semejante a un valle al oriente de la tierra de Sinar, a una distancia de dos jornadas de camino, y viajaron hacia allá y habitaron allí.
  24. 2424. Y comenzaron a hacer ladrillos y a encender hornos de fuego para edificar la ciudad y la torre que habían proyectado concluir.
  25. 2525. Y la edificación de la torre fue para ellos una transgresión y un gran pecado; y comenzaron a levantarla, y mientras la edificaban contra el Señor Dios del cielo, maquinaban en sus corazones hacer guerra contra Él y subir al cielo.
  26. 2626. Y toda esta gente y todas las familias se dividieron en tres bandos: el primero decía: Subiremos al cielo y pelearemos contra Él; el segundo decía: Subiremos al cielo y pondremos allí nuestros propios dioses y les serviremos; y el tercer bando decía: Subiremos al cielo y lo heriremos con flechas y lanzas; y Dios conocía todas sus obras y todos sus malos pensamientos, y contempló la ciudad y la torre que estaban edificando.
  27. 2727. Y mientras estaban edificando, construyeron para sí una gran ciudad y una torre muy alta y fuerte; y por causa de su grande altura, la mezcla y los ladrillos no llegaban a los albañiles en su subida hacia ella sino después de que los que subían tardaban un año entero; y tras esto llegaban a los constructores y les entregaban la mezcla y los ladrillos; así se hacía diariamente.
  28. 2828. Y he aquí unos subían y otros bajaban durante todo el día; y si caía un ladrillo de sus manos y se rompía, todos lloraban por él; mas si caía un hombre y moría, ninguno de ellos volvía a mirarlo.
  29. 2929. Y el Señor conocía sus pensamientos; y aconteció que mientras edificaban, disparaban flechas hacia los cielos, y todas las flechas caían sobre ellos llenas de sangre; y cuando las vieron, se dijeron unos a otros: Ciertamente hemos dado muerte a todos los que moran en el cielo.
  30. 3030. Pues esto procedía del Señor para hacerlos errar y tropezar, con el fin de destruirlos de sobre la faz de la tierra.
  31. 3131. Y continuaron edificando la torre y la ciudad, y hacían esto de continuo cada día hasta que pasaron muchos días y años.
  32. 3232. Y dijo Dios a los setenta ángeles que estaban en primer lugar delante de Él, a aquellos que estaban cerca de su presencia, diciendo: Venid, descendamos y confundamos sus lenguas, de modo que ningún hombre entienda el idioma de su prójimo; y así lo hicieron con ellos.
  33. 3333. Y a partir del día siguiente, cada hombre se olvidaba de la lengua de su prójimo y no lograban entenderse para hablar en un mismo idioma; y cuando el constructor tomaba de manos de su prójimo cal o piedra que él no había pedido, la arrojaba y la lanzaba sobre su compañero de manera que este moría.
  34. 3434. Y continuaron haciendo esto durante muchos días, y murieron muchos de ellos de esta manera.
  35. 3535. Y castigó el Señor a los tres bandos que estaban allí, y los retribuyó conforme a sus obras y a sus designios: a los que dijeron: Subiremos al cielo y serviremos a nuestros dioses, los convirtió en simios y elefantes; y a los que dijeron: Heriremos el cielo con flechas, el Señor los mató, cayendo cada hombre por la mano de su prójimo; y al tercer bando de los que dijeron: Subiremos al cielo y pelearemos contra Él, el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra.
  36. 3636. Y aquellos que quedaron entre ellos, cuando supieron y comprendieron el mal que había caído sobre ellos, abandonaron la edificación y fueron también esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
  37. 3737. Y cesaron de edificar la ciudad y la torre; por lo cual llamaron el nombre de aquel paraje Babel, pues allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra; he aquí que estaba al oriente de la tierra de Sinar.
  38. 3838. Y en cuanto a la torre que los hijos de los hombres edificaron, abrió la tierra su boca y se tragó la tercera parte de ella, y un fuego descendió del cielo y quemó otra tercera parte, y la otra tercera parte permanece hasta el día de hoy, siendo de aquella porción que estaba en lo alto, y su circunferencia es de tres días de camino.
  39. 3939. Y muchos de los hijos de los hombres perecieron en aquella torre, un pueblo innumerable.