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Libro de Jaser · Capítulo 67

  1. 11. Había en la tierra de Egipto un varón del linaje de Leví, cuyo nombre era Amram, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel.
  2. 22. Y este varón fue y tomó por mujer a Jocabed, hija de Leví, hermana de su padre; y era ella de edad de ciento y veintiséis años, y él se llegó a ella.
  3. 33. Y concibió la mujer y dio a luz una hija, y llamó su nombre Miriam; porque en aquellos días los egipcios habían amargado la vida de los hijos de Israel.
  4. 44. Y concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Aarón; porque en los días de su concepción comenzó Faraón a derramar la sangre de los hijos varones de Israel.
  5. 55. En aquellos días murió Zefo, hijo de Elifaz, hijo de Esaú, rey de Quitim; y Janeas reinó en su lugar.
  6. 66. Y el tiempo que Zefo reinó sobre los hijos de Quitim fue de cincuenta años; y murió y fue sepultado en la ciudad de Nabna, en la tierra de Quitim.
  7. 77. Y Janeas, uno de los hombres valientes de los hijos de Quitim, reinó después de él, y reinó cincuenta años.
  8. 88. Y aconteció después de la muerte del rey de Quitim que Balaam, hijo de Beor, huyó de la tierra de Quitim, y se fue y vino a Egipto a Faraón, rey de Egipto.
  9. 99. Y Faraón lo recibió con gran honra, porque había oído de su sabiduría, y diole presentes y lo puso por consejero y lo engrandeció.
  10. 1010. Y habitó Balaam en Egipto, en grande honra con todos los nobles del rey; y los nobles lo ensalzaban, porque todos deseaban aprender de su sabiduría.
  11. 1111. Y en el centésimo trigésimo año de la bajada de Israel a Egipto, soñó Faraón que estaba sentado sobre su real trono; y alzó sus ojos y vio a un varón anciano en pie delante de él, y había balanzas en manos del anciano, balanzas semejantes a las que usan los mercaderes.
  12. 1212. Y tomó el anciano las balanzas y colgólas delante de Faraón.
  13. 1313. Y tomó el anciano a todos los ancianos de Egipto y a todos sus nobles y grandes hombres, y los ató y los puso en una balanza.
  14. 1414. Y tomó un cabrito de leche y lo puso en la otra balanza, y el cabrito preponderó sobre todo.
  15. 1515. Y asombróse Faraón por esta terrible visión, de que el cabrito preponderase sobre todo; y despertó Faraón, y he aquí que era un sueño.
  16. 1616. Y levantóse Faraón de mañana y llamó a todos sus siervos y contóles el sueño; y los hombres temieron en gran manera.
  17. 1717. Y dijo el rey a todos sus sabios: Interpretadme, os ruego, el sueño que he soñado, para que yo lo entienda.
  18. 1818. Y respondió Balaam, hijo de Beor, al rey y le dijo: Esto no significa otra cosa sino un gran mal que se levantará contra Egipto en los postreros días.
  19. 1919. Porque nacerá a Israel un hijo que destruirá todo Egipto y a sus moradores, y sacará a los israelitas de Egipto con mano poderosa.
  20. 2020. Ahora pues, oh rey, toma consejo en este negocio, para que destruyas la esperanza de los hijos de Israel y su expectativa, antes que este mal se levante contra Egipto.
  21. 2121. Y dijo el rey a Balaam: ¿Y qué haremos a Israel? Ciertamente al principio aconsejamos contra ellos y no pudimos prevalecer sobre ellos.
  22. 2222. Ahora pues, dame tú también consejo contra ellos, mediante el cual podamos prevalecer sobre ellos.
  23. 2323. Y respondió Balaam al rey, diciendo: Envía ahora y llama a tus dos consejeros, y veremos cuál es el consejo de ellos tocante a esto, y después hablará tu siervo.
  24. 2424. Y envió el rey y llamó a sus dos consejeros: a Reuel madianita y a Job uzita; y vinieron y sentáronse delante del rey.
  25. 2525. Y díjoles el rey: He aquí que ambos habéis oído el sueño que he soñado y su interpretación; ahora por tanto, aconsejad, sabed y ved lo que debe hacerse a los hijos de Israel para que prevalezcamos sobre ellos antes que su mal se levante contra nosotros.
  26. 2626. Y Reuel madianita respondió al rey y dijo: Viva el rey, viva el rey para siempre.
  27. 2727. Si place al rey, desista de los hebreos y déjelos, y no extienda su mano contra ellos.
  28. 2828. Porque estos son aquellos a quienes el Señor escogió en los días antiguos y tomó por la porción de su herencia de entre todas las naciones de la tierra y los reyes de la tierra; ¿y quién hubo que extendiese mano contra ellos con impunidad, de quien su Dios no tomase venganza?
  29. 2929. De cierto sabes tú que cuando Abraham descendió a Egipto, Faraón, el antiguo rey de Egipto, vio a Sara su mujer y la tomó por mujer, porque Abraham dijo: Mi hermana es; pues temía que los hombres de Egipto lo matasen por causa de su mujer.
  30. 3030. Y cuando el rey de Egipto tomó a Sara, hirióle Dios a él y a su casa con grandes plagas, hasta que devolvió a Abraham a su mujer Sara; y entonces fue sanado.
  31. 3131. Y a Abimelec gerarreo, rey de los filisteos, castigó Dios por causa de Sara mujer de Abraham, cerrando toda matriz, desde el hombre hasta la bestia.
  32. 3232. Cuando vino el Dios de ellos a Abimelec en sueño de noche y lo aterró para que devolviese a Abraham a Sara a quien había tomado; y después todo el pueblo de Gerar fue castigado por causa de Sara; y oró Abraham a su Dios por ellos, y él le fue propicio y los sanó.
  33. 3333. Y temió Abimelec todo este mal que vino sobre él y sobre su pueblo, y devolvió a Abraham a su mujer Sara, y diole juntamente con ella muchos dones.
  34. 3434. Lo mismo hizo con Isaac cuando lo echó de Gerar; e hizo Dios prodigios con él, de suerte que todas las corrientes de agua de Gerar se secaron y sus árboles fructíferos no dieron fruto;
  35. 3535. Hasta que Abimelec de Gerar, y Ahuzat uno de sus amigos, y Ficol general de su ejército, fueron a él y se inclinaron y postráronse en tierra delante de él.
  36. 3636. Y rogáronle que suplicase por ellos; y oró él al Señor por ellos, y el Señor le fue propicio y los sanó.
  37. 3737. También Jacob, varón íntegro, fue librado por su rectitud de manos de su hermano Esaú y de manos de Labán el sirio, hermano de su madre, que había procurado su muerte; asimismo de manos de todos los reyes de Canaán que se juntaron contra él y contra sus hijos para destruirlos; y el Señor los libró de sus manos, de modo que se volvieron contra ellos y los hirieron; pues ¿quién extendió jamás mano contra ellos impunemente?
  38. 3838. Ciertamente Faraón el primero, padre de tu padre, ensalzó a José hijo de Jacob sobre todos los príncipes de la tierra de Egipto cuando vio su sabiduría, por cuanto mediante su sabiduría libró del hambre a todos los moradores de la tierra.
  39. 3939. Después de esto mandó que Jacob y sus hijos descendiesen a Egipto, para que mediante su virtud fuesen libradas del hambre la tierra de Egipto y la tierra de Gosén.
  40. 4040. Ahora pues, si parece bien a tus ojos, cesa de procurar destruir a los hijos de Israel; mas si no fuere de tu voluntad que moren en Egipto, despáchalos de aquí para que vayan a la tierra de Canaán, la tierra de las peregrinaciones de sus padres.
  41. 4141. Y cuando Faraón oyó las palabras de Jetro, encendióse en gran furor contra él, de suerte que se levantó avergonzado de la presencia del rey y se fue a Madián su tierra, y llevó consigo la vara de José.
  42. 4242. Y dijo el rey a Job uzita: ¿Qué dices tú, Job, y cuál es tu consejo tocante a los hebreos?
  43. 4343. Entonces Job dijo al rey: He aquí que todos los moradores de la tierra están en tu poder; haga el rey lo que bien le pareciere ante sus ojos.
  44. 4444. Y dijo el rey a Balaam: ¿Qué dices tú, Balaam? Pronuncia tu palabra para que la oigamos.
  45. 4545. Y dijo Balaam al rey: De todo lo que el rey aconsejó contra los hebreos serán ellos librados, y no podrá el rey prevalecer contra ellos con ningún consejo.
  46. 4646. Porque si piensas disminuirlos con fuego consumidor, no podrás prevalecer contra ellos; pues ciertamente el Dios de ellos libró a Abraham su padre de Ur de los caldeos; y si piensas destruirlos a espada, ciertamente Isaac su padre fue librado de ella, y un carnero fue puesto en su lugar.
  47. 4747. Y si con duro y riguroso trabajo piensas disminuirlos, tampoco en esto prevalecerás; pues su padre Jacob sirvió a Labán en toda suerte de duro servicio y prosperó.
  48. 4848. Ahora pues, oh rey, atiende a mis palabras; porque este es el parecer que se aconseja contra ellos, por el cual prevalecerás contra ellos y del cual no debes apartarte:
  49. 4949. Si place al rey, mande que todos sus hijos varones que nacieren desde este día en adelante sean arrojados al agua; pues de esta suerte podrás borrar su nombre, por cuanto ninguno de ellos ni de sus padres fue probado de esta manera.
  50. 5050. Y escuchó el rey las palabras de Balaam, y agradó el negocio al rey y a los príncipes; e hizo el rey conforme a la palabra de Balaam.
  51. 5151. Y mandó el rey que se pregonase un edicto y que se estableciese una ley en toda la tierra de Egipto, diciendo: Todo niño que naciere a los hebreos desde este día en adelante, sea echado al agua.
  52. 5252. Y llamó Faraón a todos sus siervos, diciendo: Id ahora y buscad por toda la tierra de Gosén donde habitan los hijos de Israel, y mirad que todo hijo varón que naciere a los hebreos sea arrojado al río, mas a toda hija dejaréis vivir.
  53. 5353. Y cuando los hijos de Israel oyeron este mandato que Faraón había ordenado, de echar sus hijos varones al río, algunos del pueblo se apartaron de sus mujeres y otros se allegaron a ellas.
  54. 5454. Y desde aquel día en adelante, cuando llegaba el tiempo del parto para aquellas mujeres de Israel que habían quedado con sus maridos, salían al campo para parir allí; y daban a luz en el campo y dejaban allí a sus pequeñuelos, volviéndose a sus casas.
  55. 5555. Y el Señor, que juró a sus padres multiplicarlos, enviaba a uno de sus ángeles ministradores celestiales para lavar a cada criatura con agua, ungirlos, fajarlos y poner en sus manos dos piedras lisas, de una de las cuales mamaba leche y de la otra miel; y hacía crecer sus cabellos hasta las rodillas para cubrirse con ellos, confortándolo y guardándolo por su grande compasión hacia él.
  56. 5656. Y compadeciéndose Dios de ellos y queriendo multiplicarlos sobre la faz de la tierra, mandó a su tierra que los acogiese para preservarlos en ella hasta el tiempo de su crecimiento; después de lo cual abría la tierra su boca y los vomitaba, y brotaban de la ciudad como la hierba de la tierra y como el pasto del bosque; y volvíase cada uno a su familia y a la casa de su padre, y moraban con ellos.
  57. 5757. Y los pequeñuelos de los hijos de Israel estaban en la tierra como la hierba del campo, por la merced de Dios hacia ellos.
  58. 5858. Y viendo esto todos los egipcios, salían cada uno a su campo con su yunta de bueyes y con su arado, y araban como quien ara la tierra en tiempo de la siembra.
  59. 5959. Mas cuando araban, no lograban dañar a las criaturas de los hijos de Israel; así que el pueblo se aumentaba y crecía en gran manera.
  60. 6060. Y mandó Faraón a sus oficiales que fuesen de continuo a Gosén en busca de los pequeñuelos de los hijos de Israel.
  61. 6161. Y cuando buscaban y hallaban alguno, quitábanlo por la fuerza del pecho de su madre y arrojábanlo al río; mas a la criatura hembra dejábanla con su madre; así hacían los egipcios a los israelitas todos los días.